jueves, 20 de noviembre de 2025

Componentes de la leche materna

Componentes de la leche materna

Grasas

Los ingredientes más variables de la leche materna son las grasas; su cantidad corresponde a las necesidades del niño en crecimiento. El contenido de grasas en la leche varía durante una misma toma, no es igual a lo largo de un mismo día y, a medida que el niño crece, cambia conforme a sus necesidades energéticas cambiantes. Al comienzo de la toma, la leche es más pobre en grasas; es como una especie de leche desnatada. Poco a poco, la cantidad de grasas aumenta hasta que, finalmente, el niño llega a la «nata»: la última porción de leche, que contiene la mayor concentración de grasas. Esta leche contiene un factor de saciedad que genera en el bebé una sensación de plenitud y lo lleva a dejar de mamar. Imaginemos que al niño le apetece beber algo. Mamará unos minutos y quedará satisfecho con la primera leche, baja en grasas. Durante el día, podrá desear mamar otros dos minutos más: se trata de una pequeña recarga emocional entre tomas, como una forma de decir «tómame en brazos». Cuando el niño tiene hambre de verdad, mamará durante más tiempo y con mayor intensidad, y sentirá saciedad al obtener la leche más calórica, que se libera más tarde. La leche materna no solo supera a la leche de vaca y a las fórmulas infantiles en cuanto a la composición de sus grasas, sino que estas grasas también se absorben mejor. La leche materna contiene la enzima lipasa, una sustancia que ayuda a digerir las grasas de tal forma que la mayor parte de ellas se asimila en el organismo. Grasas especiales, llamadas ácidos grasos esenciales, forman parte de componentes vitales de la mielina —la vaina que recubre las fibras nerviosas y facilita la transmisión más rápida de los impulsos nerviosos.

Proteínas poderosas

Las proteínas constituyen la base para el crecimiento del organismo. Recibir proteínas de alta calidad tiene una importancia especialmente grande durante el primer año de vida del niño, pues en este período crece más rápido que en cualquier otro momento. Su leche contiene proteínas elaboradas especialmente para el niño en crecimiento. Estas sustancias poderosas y promotoras del crecimiento no se pueden fabricar ni comprar. Cada una de ellas aporta beneficios al niño. La leche (tanto la de vaca, utilizada en las fórmulas infantiles, como la humana) contiene dos proteínas principales: la proteína del suero y la caseína. La proteína del suero se absorbe muy fácilmente en el intestino humano. La caseína participa en la coagulación de la leche y es algo más difícil de digerir para el intestino. Su leche contiene principalmente proteína del suero. La leche de vaca y algunas fórmulas infantiles contienen fundamentalmente caseína. El intestino del bebé se adapta mejor a la leche materna: absorbe eficazmente sus proteínas, las digiere rápidamente y no las elimina como alimento inadecuado. Además de la proteína del suero, su leche contiene otras proteínas que normalmente están ausentes en la leche de vaca y en las fórmulas. Consideremos este grupo selecto. La taurina es una proteína cerebral que, al parecer, favorece el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. La lactoferrina es otra proteína característica de la leche humana. Transporta el hierro necesario desde la leche hasta la sangre del niño. Esta proteína especial además regula la población bacteriana en el intestino del niño. Además de suprimir bacterias nocivas, la lactoferrina también inhibe el crecimiento del hongo Candida, que produce toxinas. Otro grupo de antibióticos naturales presentes en su leche son las lisozimas, proteínas que ayudan a destruir bacterias perjudiciales.

Azúcares

La leche humana contiene más lactosa (azúcar de la leche) que cualquier otra leche animal (un 20–30 % más que la leche de vaca). (En las fórmulas se añade sacarosa o glucosa para acercar su sabor al de la leche materna). ¿Por qué debe su hijo recibir este azúcar superior, el azúcar de la leche materna? Respuesta: ¡lo necesita el cerebro! Los expertos en nutrición consideran que uno de los derivados de la lactosa, la galactosa, es necesario para el desarrollo del tejido cerebral. Los investigadores han descubierto que cuanto mayor es el contenido de lactosa en la leche de un mamífero, mayor es su cerebro. Esto confirma la gran importancia de la lactosa para el desarrollo del sistema nervioso central. La lactosa también mejora la absorción del calcio, esencial para el crecimiento óseo. La lactosa no solo favorece el desarrollo del cerebro y los huesos, sino que también es necesaria para el intestino: gracias a ella se multiplican las bacterias intestinales beneficiosas Lactobacillus bifidus.

Vitaminas, sales minerales y hierro

Nadie puede proporcionarle al niño estos nutrientes como usted puede hacerlo. Estas sustancias son únicas por su alto valor biológico; la mayor parte de ellas se utiliza en el organismo, pasando desde su leche a los tejidos del niño, con pérdidas mínimas. No ocurre lo mismo con las fórmulas y la leche de vaca: en este caso, la eficacia es baja y el valor biológico es escaso. Del hierro contenido en la leche materna, entre el 50 y el 70 % pasa a la sangre y a los tejidos del niño, y solo una pequeña fracción queda sin utilizarse. En cuanto a la alimentación artificial, solo el 10 % del hierro presente en la leche de vaca y el 4 % del hierro de las fórmulas alcanzan la sangre del niño.

Eliminación de residuos

Además de que otros alimentos distintos de la leche materna son ineficaces, el exceso de sustancias que contienen y que no son absorbidas por el intestino sobrecarga el sistema de eliminación de residuos, perjudicando el metabolismo del organismo.

La composición de la leche cambia a medida que el niño crece

La composición de los nutrientes en la leche materna varía con la edad del niño. No existen fórmulas infantiles cuya composición se asemeje al calostro ni a la leche de la primera semana de lactancia.

Sustancias protectoras

Leucocitos

En cada gota de su leche hay millones de diminutas células sanguíneas blancas —leucocitos— que circulan por el intestino y destruyen bacterias nocivas. La leche materna posee propiedades nutricionales y protectoras tan valiosas que, en la antigüedad, se la llamaba «sangre blanca». Hay especialmente muchos leucocitos en el intestino durante las primeras semanas de vida, cuando el sistema defensivo del niño aún es débil. A medida que el sistema inmunológico madura, la concentración de leucocitos en su leche disminuye gradualmente, pero siguen presentes en la leche al menos durante seis meses después del parto. Además de combatir infecciones, estas valiosas células, como la sangre, conservan y transportan enzimas que actúan como factores de crecimiento y proteínas que luchan contra infecciones.

Inmunoglobulinas

Además de los leucocitos, la leche materna contiene inmunoglobulinas —proteínas que destruyen infecciones. Estas circulan por todo el organismo y eliminan microorganismos patógenos. Para proteger al niño contra agentes infecciosos, la madre compensa la insuficiencia de su sistema inmunológico por múltiples vías. Una de ellas es la transmisión de anticuerpos a través de la placenta. Pero estas inmunoglobulinas se agotan alrededor de los nueve meses. A medida que disminuye la cantidad de anticuerpos en la sangre del niño, aumenta su concentración en su leche. Así, la leche materna continúa la labor que antes realizaba la sangre, protegiendo al niño hasta que su sistema defensivo se desarrolle por completo, lo cual ocurre hacia el final del primer año. Las funciones que antes del nacimiento realizaba la placenta, después del nacimiento las asumen sus glándulas mamarias: alimentan y protegen.

Inmunización mediante la leche

El calostro presenta la concentración más alta de leucocitos y anticuerpos, y se produce precisamente en el período de la vida en que las propias capacidades defensivas del niño son más bajas. Los microorganismos que nos rodean cambian constantemente, pero su organismo dispone de un sistema defensivo. En el recién nacido, este sistema aún no se ha formado. Cuando un nuevo agente infeccioso entra en el cuerpo de la madre, su organismo produce anticuerpos contra él. Este nuevo ejército de combatientes contra infecciones se transmite al niño a través de la leche. Ahora él también está protegido. El proceso dinámico de inmunización mediante la leche crea continuamente protección para el niño. ¡Inmunice a su hijo todos los días! ¡Amamántelo! (Recomendación de la Asociación Internacional de Consultoras en Lactancia Materna).

martes, 18 de noviembre de 2025

Informe sobre la reunión realizada

Informe sobre la reunión realizada

Tema: «La fuerza de la lactancia materna»

Fecha: 17 de noviembre de 2025

Lugar: Puebla, Tarlets

En noviembre de 2025 se llevó a cabo segunda reunión temática para madres titulada «La fuerza de la lactancia materna», dedicada al intercambio de experiencias, a la difusión de información científica sobre el valor de la leche materna y al apoyo mutuo durante el periodo de la maternidad.

A pesar del ambiente cordial y de confianza creado por las organizadoras, el tema principal y dolorosamente recurrente en todas las intervenciones fue el grado extremo de agotamiento de la salud de las participantes. Casi todas las madres que tomaron la palabra durante la discusión constataron, con amargura: «Salud ninguna».

Las participantes relataron padecer afecciones crónicas — dolores de cabeza, insomnio, anemia, cansancio constante y el agravamiento de enfermedades preexistentes —, las cuales se ven agravadas por la falta de acceso a la atención médica, especialmente para las mujeres con estatus jurídico inestable. Muchas enfatizaron que incluso un examen básico o una consulta con un médico se convierten en una barrera insuperable. Al mismo tiempo, sienten la presión de un sistema que espera de ellas una «maternidad ideal», pero que no ofrece las condiciones elementales para la supervivencia, y mucho menos para la salud.

Al hablar de las dificultades asociadas con la lactancia materna, las madres señalaron que, con frecuencia, la incapacidad física para continuar amamantando se debe precisamente al agotamiento del organismo, y no a la ausencia de leche o de conocimientos. Unas de las mamás comentaron, que sentían que sabían todo lo necesario, pero simplemente les faltaban fuerzas para mantenerse en pie, mucho menos para amamantar a demanda.

No obstante, las asistentes valoraron muy positivamente la oportunidad de expresarse, de ser escuchadas y de constatar que no están solas. El intercambio de experiencias personales representó, para muchas, una fuente de alivio emocional. Todas coincidieron unánimemente en apoyar la idea de realizar reuniones periódicas, pero con una petición insistente: incluir en estos formatos no solo actividades informativas, sino también elementos prácticos de apoyo, asistencia jurídica, acompañamiento psicológico y recursos no medicinales para la recuperación de la salud de las madres.

Al finalizar la reunión, se entregaron certificados conmemorativos a las participantes que terminaron curso anteriormente; sin embargo una de las madres expresó que a pesar de que el certificado la inspira, pero mucho más le ayudó escuchar el curso en sí y la posibilidad de ser escuchada en nuestra reunión y ahora podrá respirar, dormir y cuidar con seguridad y tranquilidad a si misma y su hija.

Puebla, 18 noviembre de 2025 

domingo, 9 de noviembre de 2025

La reunión para mamás «Fuerza de la lactancia materna»

Les invitamos a la reunión para mamás «Fuerza de la lactancia materna»

Noviembre de 2025


¡Queridas mamás!

Están invitadas a una reunión especial dedicada a uno de los aspectos más naturales e importantes de la maternidad: la lactancia materna. Quedaron muchas dudas desde la vez pasada. Entonces, otra vez nos reuniremos para hablar sobre el valor de la leche materna, sus propiedades únicas y el apoyo que cada mamá necesita en esta etapa.

En nuestra reunión:

  • Compartiremos información científicamente fundamentada sobre los beneficios de la lactancia materna tanto para el bebé como para la propia mamá;
  • Hablaremos de las dificultades habituales que enfrentan las mamás que amamantan;
  • Escucharemos su experiencia personal: ¿con qué desafíos se encontraron?, ¿qué les ayudó a superarlos? y ¿qué consideran que falta en el apoyo a la maternidad?;
  • Responderemos sus preguntas y fomentaremos un ambiente cálido y de confianza para el intercambio de conocimientos y cuidado mutuo.

Al finalizar la reunión, las participantes que terminaron el curso recibirán un certificado conmemorativo que acredita su participación en una actividad destinada a fortalecer la salud y el bienestar de las madres y sus hijos.

Su voz es importante. Su experiencia inspira. Su cuidado es la base del futuro.

El lugar y la hora exacta del evento. El 17 de noviembre a las 17:00, c. 16 de Septiembre 313-A, Centro histórico de Puebla, 72000 Heroica Puebla de Zaragoza, Pue.

Con cariño por ustedes y sus hijos. 

jueves, 6 de noviembre de 2025

Fuerza de la lactancia materna

 Lactancia materna

Autora: Tsaregradskaya Zh.V.

(https://rozhana01.blogspot.com/p/blog-page_74.html)

Durante todo el período de desarrollo de la humanidad, el tracto gastrointestinal del lactante no ha estado adaptado a la alimentación artificial. Desde el punto de vista biológico, esto es simplemente imposible. La leche materna no es únicamente un alimento nutritivo, sino también un producto dotado de propiedades biológicas extraordinariamente activas. Hormonas, sustancias biológicamente activas, complejos inmunitarios y células vivas presentes en la leche materna, que participan activamente en la regulación del desarrollo del organismo del niño, están totalmente ausentes incluso en las fórmulas lácteas más avanzadas destinadas a la alimentación artificial.

La leche materna siempre será el mejor alimento para los recién nacidos y los niños del primer año de vida, también porque su composición, que cambia durante el período de lactancia, se adapta con exactitud a las necesidades individuales y de edad del niño. Solo la leche materna puede garantizar un desarrollo integral del niño y protegerlo contra enfermedades alérgicas y otras afecciones. Asimismo, se ha confirmado la acción preventiva de la lactancia natural frente al riesgo de desarrollar aterosclerosis, diabetes mellitus, enfermedades crónicas del intestino y leucemias.

La primera leche, el calostro, desempeña un papel especial en la alimentación del recién nacido, ya que contiene una alta concentración de proteínas, vitaminas y otros nutrientes. Además, posee propiedades antiinfecciosas y reguladoras hormonales activas. El calostro constituye una vacuna natural cuyo uso en el contexto de la lactancia materna generalizada podría salvar la vida de más de un millón de niños al año.

Actualmente, no solo la salud y la longevidad, sino también las cualidades morales y psicológicas más elevadas de la personalidad se asocian con la lactancia natural. Solo mediante la lactancia materna se garantizan las condiciones óptimas para el desarrollo del sistema nervioso central y de la psique. Incluso en etapas muy posteriores a la infancia, las capacidades intelectuales de las personas alimentadas con leche materna resultan superiores a las de quienes fueron alimentados artificialmente.

Desde 1995, con el fin de incrementar la prevalencia de la lactancia natural en Rusia, el Comité de Salud Pública de la ciudad de Moscú y el Instituto de Nutrición de la Academia Rusa de Ciencias Médicas han implementado la metodología fisiológicamente fundamentada de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya adoptada en países europeos y en Estados Unidos, para apoyar la lactancia materna, aprobada mediante la Declaración Conjunta OMS/UNICEF de 1989 «Protección, promoción y apoyo de la lactancia materna».

Gracias a esta metodología, en nuestro país se está transformando el pensamiento estereotipado sobre la lactancia materna tanto entre obstetras y pediatras como entre los propios padres. La colocación precoz al pecho, la permanencia conjunta de madre e hijo tras el parto, la alimentación libre a demanda del niño (en los primeros días de vida la frecuencia de tomas puede alcanzar las 10–20 veces al día), incluidas las horas nocturnas, la abstención total de administrar agua, jugos u otros líquidos complementarios, la lactancia exclusiva hasta los 5–6 meses, la introducción de alimentos complementarios (manteniendo la lactancia materna) no antes de los 5,5 meses, y la continuidad de la lactancia materna hasta los 3 años, concluyendo durante el cuarto año de vida del niño —todas estas recomendaciones contribuyen a preservar la salud física y mental de los niños pequeños.

La lactancia materna también es beneficiosa para la salud de la propia mujer. Durante un período prolongado de lactancia, en la mayoría de los casos no se produce un nuevo embarazo, y la lactancia reduce el riesgo de cáncer de mama y de los órganos reproductivos femeninos.

Prácticamente todas las mujeres son capaces de amamantar a su hijo. La verdadera incapacidad para lactar es extremadamente rara. Con un buen apoyo psicológico por parte de una consultora en lactancia, de los miembros de la familia y el cumplimiento de algunas reglas sencillas, el 97 % de las mujeres pueden amamantar. Más aún, incluso mujeres de edad avanzada e incluso mujeres que nunca han estado embarazadas pueden lactar.

El contacto estrecho entre madre e hijo inmediatamente después del nacimiento y la colocación frecuente al pecho a demanda del niño constituyen los mejores estímulos para la producción de leche y la regulación de la lactancia, además de prevenir numerosas complicaciones mamarias.

A continuación, queremos presentar a su atención fragmentos del libro «Su hijo», escrito por el reconocido pediatra estadounidense doctor William Sears y su esposa Martha Sears, quienes criaron a ocho hijos. Se hablará de por qué la leche materna es preferible.

«La leche de la madre es especial. No existen dos madres que tengan una leche idéntica. Tampoco existen dos niños que necesiten la misma leche. Su leche es la adecuada precisamente para su hijo. La leche de cada madre posee una característica denominada especificidad biológica, es decir, es única y tiene una composición que asegura el crecimiento y la supervivencia de ese bebé en particular. En Inglaterra, investigadores dividieron a 300 bebés prematuros en dos grupos: los que recibieron leche materna y los que no la recibieron. Los niños que recibieron leche materna durante las primeras 4–5 semanas de vida, al ser evaluados entre los 7 y 7,5 años mediante una prueba de desarrollo intelectual, obtuvieron en promedio 8,3 puntos más. Aún no se comprende del todo cómo la leche materna influye en el desarrollo cerebral, pero los científicos consideran que en este proceso desempeñan un papel fundamental las hormonas y los factores de crecimiento, ausentes en las fórmulas infantiles, así como ciertos lípidos que favorecen el desarrollo estructural del sistema nervioso. La leche materna contiene 400 nutrientes que no se encuentran en las fórmulas. Su leche —la mejor leche para el cerebro en desarrollo— le ayudará a garantizar un buen desarrollo intelectual de su hijo. ¡La lactancia materna realmente tiene numerosas ventajas!»

Nuevos descubrimientos

Cada año leo en revistas médicas sobre nuevos componentes descubiertos en la leche materna. Otro factor recientemente identificado es el factor de crecimiento epidérmico (EGF, por sus siglas en inglés), llamado así porque favorece el crecimiento de estas importantes células. Las células epidérmicas recubren el intestino y participan en la digestión de los alimentos. El factor de crecimiento epidérmico actúa como una loción nutritiva que favorece el crecimiento de estas células esenciales en el organismo del niño. Su leche también contiene numerosas hormonas: sustancias vitales que regulan las funciones de los órganos más importantes.

Ventajas de la lactancia materna para las madres

Una de las principales ventajas de la lactancia materna consiste en que ambas partes dan y reciben: usted le da al niño y él le da a usted. Cuando el niño mama, usted le proporciona su leche. A su vez, el bebé que mama estimula las terminaciones nerviosas del pezón, las cuales envían señales a la hipófisis —el panel de control principal del cerebro—, provocando en respuesta la liberación de la hormona prolactina. La prolactina está presente en el organismo de la madre, indicándole qué hacer, estimulando sus sentimientos maternales hacia el niño y promoviendo la producción de leche. La succión también estimula la liberación de la hormona oxitocina, que provoca contracciones uterinas, devolviendo al útero casi a su estado anterior; es decir, el niño ayuda a que la madre recupere su figura. La lactancia no deteriora la forma de los senos. Es el embarazo lo que modifica su apariencia.

Su leche contiene una proteína inductora del sueño que, junto con el factor de saciedad, sumerge al bebé en un sueño tranquilo. Las hormonas liberadas como resultado de la succión calman a la madre.

        William y Martha Sears

La lactancia materna contribuye a preservar la salud. Las mujeres que amamantan tienen menos probabilidades de padecer cáncer de mama, lo cual es especialmente relevante si en la familia existe predisposición a esta enfermedad. Los niños alimentados con leche materna, en general, gozan de mejor salud, lo que implica menores gastos en atención médica. La lactancia resulta más económica: la leche materna es el mejor alimento para el niño.

Cuando estudiaba los efectos a largo plazo de la lactancia materna, observé que los niños amamantados mostraban una buena disciplina. La receta muy sencilla del doctor Bill afirma que la disciplina tiene dos componentes: conocer a su hijo y ayudarle a sentirse bien. Cuando el niño mama del pecho, aprende a confiar y, por lo tanto, se siente bien. Esta comprensión mutua permite que la pareja interactuante se comporte de la mejor manera posible entre sí.

martes, 4 de noviembre de 2025

Informe sobre la reunión realizada

 Informe sobre la reunión realizada

Tema: Clausura del primer curso sobre lactancia materna

Fecha: 3 de noviembre de 2025

Lugar: Tarlets Coffee, Puebla

El domingo, 3 de noviembre de 2025, tuvo lugar la reunión final de las participantes del primer curso formativo sobre lactancia materna. El evento se llevó a cabo en el ambiente acogedor de la cafetería Tarlets Coffee y estuvo dedicado a la entrega de los certificados oficiales de finalización del curso.

A pesar del clima cálido y la acogida cordial, durante la conversación quedó evidente que el estado de salud de las participantes genera una preocupación seria. Casi todas las madres presentes en la reunión se quejaron, de forma unánime y con profunda implicación emocional, de la completa ausencia de salud: fatiga crónica, insomnio, dolores, falta de acceso a la atención médica básica y deterioro del estado físico durante el período de cuidado del bebé.

Muchas subrayaron que, si bien cursaron con entusiasmo y obtuvieron conocimientos valiosos sobre lactancia materna, resulta extremadamente difícil aplicar dichos conocimientos en la vida cotidiana debido a la falta de apoyo elemental por parte del sistema de salud y de la infraestructura social. Las quejas fueron especialmente intensas por parte de las madres con estatus jurídico limitado, quienes enfrentan negativas en la atención médica y la imposibilidad de gestionar incluso documentos médicos básicos.

Las participantes expresaron su agradecimiento por la oportunidad de recibir el certificado, conversar con el representante de SIPPM en México y compartir experiencias con otras madres. Sin embargo, el mensaje principal de la reunión fue: «Tenemos conocimientos, pero no tenemos salud». Esto puso de relieve la necesidad urgente no solo de actividades educativas, sino también de apoyo en los ámbitos jurídico, médico y psicológico para este grupo de mujeres.

Al finalizar la reunión, las participantes manifestaron el deseo de continuar con este tipo de encuentros, pero con la inclusión obligatoria de elementos orientados al cuidado de la salud de las madres, por ejemplo: consultas con profesionales de la salud, recursos sobre protección jurídica en el ámbito sanitario y prácticas para la recuperación de fuerzas.

Puebla, 4 de noviembre de 2025