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sábado, 16 de mayo de 2026
¿Cómo fue nuestra reunión de 15 de mayo?
domingo, 10 de mayo de 2026
Reunión de 15 de mayo
Invitamos a todos los interesados a una reunión con un representante del SIPPM.
Una segunda reunión para quienes estén interesados en la salud materno-infantil se llevará a cabo este viernes 15 de mayo a las 7:00 p. m. En esta reunión, hablaremos sobre los resultados positivos que las familias logran al criar a sus hijos según sus necesidades biológicas. Estos métodos contribuyen a mantener la salud infantil en el 95% de los casos.
El representante tendrá un folleto con el logo del sindicato en la mesa. Se notificará al barman.
Cafetería Mexican Harvest, Calle 2 Sur 907, Centro Histórico de Puebla, 72000 Heroica Puebla de Zaragoza, Puebla, México
Grupo de Facebook: https://www.facebook.com/groups/974759841626472
sábado, 2 de mayo de 2026
Características psicológicas de la embarazada
Características psicológicas de la embarazada
En la mujer embarazada surge un estado psicológico especial de concentración en su mundo interior y en el futuro bebé, el cual se refleja significativamente en su bienestar y en el estado del feto. Este estado de concentración materna alcanza su punto máximo durante el parto y luego continúa durante todo el período de lactancia.
Durante el embarazo, en la mujer cambian las sensaciones, los sentimientos y los estados de ánimo. Le parece que el mundo a su alrededor ha cambiado debido a las transformaciones que ocurren dentro de ella misma. El cambio en el estado psíquico de la mujer en un embarazo normal surge bajo la influencia de las modificaciones que tienen lugar en sus sistemas nervioso y endocrino, los cuales regulan el embarazo.
Primera mitad del embarazo
En los primeros meses del embarazo, los cambios más notables ocurren en la percepción sensorial de la mujer. Prácticamente toda embarazada (90%) refiere una percepción alterada de olores y sabores, lo cual puede observarse muy temprano, ya desde la segunda semana de gestación. Además, en las embarazadas puede observarse una percepción modificada de sonidos, colores, imágenes visuales, así como cambios en las sensaciones táctiles. Un fenómeno común en el embarazo es la aparición de diversos antojos alimenticios, que pueden ser extremadamente intensos. Fenómenos conocidos del embarazo son la inestabilidad emocional, la sentimentalidad, la tendencia al llanto, la somnolencia y el embotamiento mental. Entre los fenómenos psíquicos menos conocidos en la primera mitad del embarazo se encuentran: el cambio en la actitud hacia la profesión u ocupación laboral, la aparición de aficiones e intereses inusuales (por ejemplo, tejer, bordar, dibujar, tocar música, etc.), la aparición de sueños e imaginaciones poco habituales, así como cambios en la relación con las personas circundantes y con su propio cuerpo.
Durante las primeras 20 semanas de embarazo, las mujeres se caracterizan por su vulnerabilidad. Les surge una sensibilidad extraordinaria y tendencia al llanto, una susceptibilidad y caprichosidad elevadas, acompañadas de una enorme necesidad de trato amable y atención. Además, las embarazadas suelen mostrar una mayor sugestionabilidad y rara vez se muestran completamente cerradas e indiferentes ante cualquier tipo de advertencia. En la impulsividad emocional de las mujeres durante el embarazo se manifiesta la activación de mecanismos inconscientes que regulan este proceso. Tal movilidad de la esfera psicoemocional de la embarazada responde a la necesidad de adoptar un comportamiento más sensible frente al mundo exterior, lo cual, en cierto modo, garantiza la seguridad del futuro bebé. Examinemos con mayor detalle algunos fenómenos del embarazo.
Olfato
Durante los primeros cinco meses del embarazo, la mujer puede presentar una reacción inadecuada a los olores, tanto fuertes como débiles. Los olores leves pueden percibirse muchas veces con mayor intensidad que antes del embarazo. En ocasiones, un olor que para los demás resulta imperceptible provoca en la embarazada la sensación de que no le permite respirar. Tanto los olores fuertes como los débiles pueden causar malestar agudo, náuseas, dolor de cabeza y deterioro general del bienestar.
Sensaciones gustativas
Junto con la alteración en la percepción de los olores, en las embarazadas suele surgir un cambio en las sensaciones gustativas. Comienzan a percibir las cualidades gustativas de los alimentos de forma distinta a la habitual. Cambia la percepción de sabores específicos; por ejemplo, el sabor del jengibre, en lugar de generar simpatía, empieza a provocar emociones negativas o se vuelve indiferente. Lo dulce, lo salado, lo amargo y lo ácido, por regla general, se perciben igual que siempre, pero puede variar su intensidad, ya sea aumentando o disminuyendo. Por ejemplo, algo muy salado puede parecer ligeramente salado, mientras que algo ligeramente ácido puede provocar una sensación de acidez bucal.
Antojos alimenticios
El cambio en las sensaciones gustativas durante el embarazo está estrechamente vinculado con la modificación de las necesidades alimentarias de la mujer. En las embarazadas surgen con bastante frecuencia antojos alimenticios extraordinariamente intensos. Negar la satisfacción de tales deseos puede convertirse en causa de malestar, provocar náuseas, vómitos e incluso originar fiebre. Sin embargo, todos estos síntomas desaparecen por completo tan pronto como se satisface el antojo. Durante el embarazo, se observan deseos aumentados de consumir alimentos ácidos, muy salados o dulces. También surgen ganas de ingerir productos exóticos, como almidón o tiza.
Los antojos intensos de la embarazada no son fantasías, sino una señal importante del organismo sobre la carencia de ciertas sustancias necesarias para el desarrollo normal del embarazo y la formación del feto.
Sensaciones auditivas
Con bastante frecuencia, en las embarazadas surge una reacción exacerbada a los sonidos. Se perciben especialmente con agudeza los ruidos fuertes, los sonidos estridentes y los ritmos monótonos y definidos. En casos particulares, la mujer puede reaccionar a ellos de manera muy dolorosa, hasta el punto de experimentar náuseas, vómitos y mareos. Es posible que dicha reacción esté relacionada con el efecto innegablemente perjudicial que los ruidos y sonidos fuertes ejercen sobre el feto.
Además de la reacción general exacerbada a los sonidos, en algunas embarazadas se observa una respuesta selectiva a determinadas melodías o composiciones musicales, voces o idiomas (inglés, francés, etc.). Por ejemplo, cierta melodía se vuelve especialmente querida, mientras que la entonación del habla inglesa provoca emociones negativas.
Percepción de los colores
No es raro que las embarazadas muestren una exigencia excepcional respecto a la gama cromática. Por lo general, la mujer destaca uno o dos colores que le generan una simpatía o antipatía exagerada. Ante una antipatía marcada hacia algún color específico, la embarazada puede experimentar malestar, náuseas acompañadas de arcadas, irritación evidente y el deseo de salir corriendo del lugar donde se encuentra dicho color. Con mayor frecuencia, la aversión surge hacia los colores cálidos, saturados y brillantes: rojo, amarillo, naranja, rosa. También provocan antipatía el azul sucio, el verde sucio, el negro y el marrón. Mucho menos frecuentemente se manifiesta aversión hacia los colores fríos: verde, celeste, azul, violeta. Habitualmente, los tonos neutros para las embarazadas son los beige, crema, blanco y otros tonos pastel.
Además de la irritación, las embarazadas, por el contrario, pueden manifestar una simpatía extraordinaria hacia algún color. Por ejemplo, una mujer puede empezar repentinamente a mostrar interés por el color limón. Esta inclinación puede expresarse en contemplar largamente objetos de ese color, en el deseo de usar ropa de ese tono, en pegar papel tapiz de ese color, etc. Este fenómeno puede ser consecuencia del impacto objetivo del color sobre el organismo humano y, en este caso, sobre la embarazada. La exposición a grandes superficies pintadas en colores cálidos y brillantes provoca un aumento de la presión arterial, aceleración del ritmo cardíaco y de la respiración, y, por tanto, modifica el bienestar de la embarazada, ya sea mejorándolo o empeorándolo según su estado inicial.
Sensaciones táctiles
Con bastante frecuencia, durante el embarazo, las mujeres experimentan cambios en la sensibilidad táctil. Esto se manifiesta en que se vuelven más críticas respecto a los contactos físicos. Por ejemplo, el tacto de algún objeto puede provocar sensaciones agradables o, por el contrario, sensaciones claramente desagradables. Estos cambios son muy evidentes en la relación de la embarazada con la ropa: destaca prendas favoritas que usa casi constantemente y otras que rechaza por completo.
Actitud hacia la actividad
Durante el embarazo, en las mujeres suele surgir con frecuencia un cambio en la actitud hacia actividades u ocupaciones que no constituyen entretenimiento. Esto incluye cocinar, labores manuales, trabajo en la parcela de verano, actividad profesional, etc. Puede aparecer en la embarazada una aversión total hacia ciertos tipos de actividad que antes realizaba con gusto y sin esfuerzo. En ocasiones, el rechazo a alguna tarea puede provocar náuseas intensas y arcadas. Por el contrario, ciertas actividades pueden generar en la embarazada una sensación de satisfacción, dedicando largas horas a su ocupación preferida.
Segunda mitad del embarazo
Después de la semana 20 de gestación, el estado general de la mujer mejora. Muchas de las sensaciones surgidas en la primera mitad del embarazo —como los cambios en la percepción visual, del gusto, los antojos intensos, las reacciones a sonidos, olores, colores y el contacto con otras personas— se atenúan o desaparecen. A diferencia del período anterior, en la mujer puede aumentar considerablemente el potencial creativo, lo que genera una necesidad de actividad, y puede surgir una hipersensibilidad hacia el futuro bebé. Esta capacidad de hipersensibilidad se manifiesta en las embarazadas a través de sueños, presentimientos y otras experiencias extraordinarias, así como en la sensación de contacto mental con el niño.
Examinemos con mayor detalle algunos fenómenos de la segunda mitad del embarazo.
Contacto mental con el bebé
En la segunda mitad del embarazo, muchas mujeres relatan que han establecido un contacto mental con el feto. Según opinan las mujeres, este contacto se expresa en la reacción del feto a su estado emocional y a los pensamientos dirigidos hacia él. Por ejemplo, algunas mujeres señalan que el bebé deja de moverse con fuerza cuando, en momentos de cansancio, le piden que se calme para poder descansar. Muchas embarazadas notan que el feto responde a las piezas musicales que escuchan, a los sonidos fuertes y al comportamiento del marido. Por ejemplo, si el esposo coloca las manos sobre el abdomen de la embarazada para escuchar los latidos del feto, sus movimientos suelen cesar. Este fenómeno se repite una y otra vez, y al marido nunca le resulta ser testigo de este acontecimiento tan maravilloso.
Además, muchas futuras madres consideran que mantienen un contacto mental constante con su bebé, difícil de describir. A veces se expresa en forma de diálogo o intercambio de pensamientos. Algunas mujeres afirman que el bebé responde a sus preguntas (en particular, comunica la fecha y la naturaleza del parto, dice si será niño o niña, etc.), y también predice acontecimientos e influye en ellos. Algunos padres creen que el bebé cumple sus peticiones.
Auge creativo
Con bastante frecuencia, en la segunda mitad del embarazo, en mujeres de profesiones creativas se observa un auge extraordinario. Contrariamente a las expectativas de su entorno, no abandonan su carrera como pintoras, músicas o escritoras, sino que crean sus mejores obras y alcanzan el punto culminante de su creatividad. A veces ocurre que, durante el embarazo, la mujer experimenta un impulso creativo extraordinario en una dirección en la que no es profesional, y resulta capaz de crear una auténtica obra de arte, por ejemplo, pintar o bordar un cuadro, componer una canción o escribir poesía.
Sueños
En la segunda mitad del embarazo, generalmente después de la semana 28, las mujeres suelen soñar con su parto o con su bebé ya nacido. Con frecuencia sueñan con conversar con él y con preocupaciones relacionadas. El sueño más habitual es aquel en el que la mujer ve su propio parto. Por regla general, el parto se presenta sin dolor y transcurre en circunstancias extrañas. Por ejemplo, parto en un carro, parto en el bosque, en una casa grande y llena de gente, etc. Bastante a menudo, en estos sueños, el propio embarazo se percibe desde una perspectiva nueva y extraordinaria. Por ejemplo, la mujer puede verse con el abdomen transparente, dentro del cual nada el bebé, y comunicarse con él a través de la pared abdominal. Además de los sueños descritos, las embarazadas suelen contar que tienen sueños que describen con exactitud los acontecimientos del día siguiente o de varios días después. Por lo general, tales sueños no tienen un carácter emocional intenso, sino que son perfectamente cotidianos y tranquilos.
Sensación de ya visto
En la segunda mitad del embarazo, en algunas mujeres aparece la sensación de déjà vu (ya visto). Se manifiesta en la impresión de que cierto acontecimiento ya ocurrió en algún momento, de que un entorno, objeto, edificio, calle, ciudad o rostro completamente desconocidos les resultan ya familiares. Esta sensación también puede expresarse en que a la embarazada le empiezan a parecerle propios lugares a los que llega por primera vez. Incluso puede surgir la impresión de un «recuerdo» vago de eventos vividos allí. A veces la mujer intenta recordar algo con mayor claridad, pero, por regla general, esos recuerdos resultan inalcanzables.