miércoles, 10 de diciembre de 2025

Parto en agua

Parto en agua

En Rusia, la idea del nacimiento en agua se difundió gracias a I.B. Charkovski, quien la promovió activamente en las décadas de 1970–1980. Gracias a ello, hoy prácticamente todos los rusos conocen la posibilidad de dar a luz en el agua.

El parto en agua siempre se ha presentado como una alternativa a la asistencia médica convencional. Se diferencia del manejo tradicional del parto en que la parturienta se sumerge en una bañera o piscina con agua tibia durante las contracciones y los pujos. Lo más importante es considerado el momento del primer contacto de la cabeza del bebé con el medio acuático, y no con el aire. Por ello, la parturienta debe entrar obligatoriamente al agua durante los pujos, cuando comienza a encajarse la cabeza del bebé. El sentido declarado del nacimiento en agua consiste en devolver al recién nacido a condiciones cercanas a las intrauterinas, es decir, al líquido amniótico, suavizando así su transición a las nuevas condiciones de existencia. En Rusia, la puesta en práctica de esta idea está a cargo de los llamados «parteros espirituales». La inmensa mayoría de los partos en agua ocurren en casa, en la bañera. A pesar de la gran popularidad de los partos en agua, su conveniencia y supuestas ventajas suscitan serias dudas. Precisamente debido a esta popularidad injustificadamente amplia, fue necesario abordar esta metodología en el presente manual.

Orígenes de la idea del nacimiento en agua

Los orígenes del parto en agua moderno se encuentran en las ideas del pediatra francés Leboyer (finales de los años 50 – principios de los 60), quien buscaba suavizar el shock sensorial del recién nacido. Para ello, inmediatamente tras el nacimiento sumergía al bebé en agua tibia. Leboyer se guiaba por la idea de devolver al lactante a condiciones cómodas, similares a las intrauterinas, lo que, según él, permitiría al niño formarse una impresión favorable del nuevo mundo al que entraba. Esta idea fue retomada y desarrollada por el célebre obstetra francés Michel Odent, quien permitía a la mujer «parir como ella quisiera». En su sala de maternidad, el primer baño del bebé —aún unido por el cordón umbilical— lo realizaba la propia madre. Ella sumergía al recién nacido en una palangana con agua tibia, y ambos «experimentaban felicidad». Además, Odent permitía a la mujer, si así lo deseaba, sumergirse en agua tibia durante las contracciones para relajarse. Gracias a este método de relajación, algunas mujeres no tenían tiempo de salir de la piscina y daban a luz directamente en ella. Precisamente a Odent le corresponde la primera publicación científica sobre partos en agua.

Charkovski recurrió al parto en agua sintetizando las ideas de Leboyer, Michel Odent, Stanislav Grof (hipótesis sobre la formación de matrices perinatales y la importancia del trauma del nacimiento) y el doctor Hutterman, quien desarrolló una metodología para enseñar a nadar a lactantes. Decidió simplificar el procedimiento de suavización del shock sensorial del recién nacido y prescindir del baño en una palangana con agua tibia. Si la mujer da a luz directamente en el agua, existe la perfecta oportunidad de bañar inmediatamente al bebé y colocarlo sobre el pecho de la madre. Sin embargo, además del beneficio fisiológico racional del contacto temprano madre-hijo y la supuesta posibilidad de suavizar el estrés del nacimiento para el recién nacido, Charkovski perseguía objetivos ocultistas que nunca ocultó. Consideraba que el ser humano terrestre, al tener su primer contacto con el agua y no con el aire, adquiría la capacidad de convertirse en un «acuahumano» o «superhombre», dotado de una conciencia oceánica y adaptado a la migración al océano mundial —cuna de la vida en la Tierra. La idea de crear una «acuacivilización» la tomó Charkovski de la filosofía del yoga indio y de las leyendas de Roerich, por las cuales estuvo profundamente fascinado en su momento. En sus escritos filosóficos, Roerich describía civilizaciones hipotéticas de atlantes y lemurianos desaparecidas hace muchos milenios. Según la leyenda, los representantes de estas civilizaciones llevaban un estilo de vida semiacuático y poseían superpoderes. Entre tales capacidades se incluyen: transmisión de pensamientos a distancia, clarividencia, control de la energía y la materia, dominio de las fuerzas de la naturaleza, etc. Estas personas eran casi omnipotentes. Según las descripciones de los atlantes-lemurianos, poseían adaptaciones especiales para vivir en el agua; en particular, en lugar de nariz tenían una válvula respiratoria similar a la de los cetáceos, y membranas entre los dedos de las manos. La lógica de Charkovski era simple: si los humanos semiacuáticos poseían superpoderes, entonces, al devolver al ser humano a la vida en el agua, se le podrían restituir dichas capacidades. Así surgió la «noble» idea y comenzó su implementación. Es interesante señalar que mucho después, en los años 90 del siglo XX, se realizó una expedición al Himalaya con objetivos totalmente distintos y sin relación alguna con los partos en agua. Gracias a ella se reconstruyó la apariencia de los legendarios atlantes y lemurianos (véase ilustración). Esta expedición se describe detalladamente en el libro de Ernst Muldashev ¿De quiénes descendemos?, donde se incluyen retratos de representantes de estas civilizaciones. No obstante, es poco probable que los seguidores actuales de la idea de seleccionar una nueva raza humana acuática desearan que sus hijos se parecieran a estas criaturas.

Como continuación de la idea de crear una «acuacultura» y del interés de Charkovski por el yoga, desarrolló la «bebé-yoga», que se practica con el lactante inmediatamente tras el nacimiento, así como la natación infantil, el buceo y la gimnasia dinámica. Así surgió la línea de formación del «acuahumano», quien desde el momento del nacimiento se inicia en el yoga mediante la bebé-yoga y luego nada y bucea constantemente. El primer contacto con el agua durante el nacimiento, según el autor de la idea, hace que el medio acuático resulte familiar al bebé, lo que permite posteriormente introducirlo en un estilo de vida semiacuático mediante ejercicios constantes de natación y buceo. Siguiendo este camino, Markovski organizó travesías récord de lactantes. Los niños entrenados efectivamente pasaban cantidades colosales de tiempo en el agua (de 8 a 12 horas) e incluso dormían en ella. Precisamente de la idea de migrar a la «nativa» cuna oceánica surgieron, en numerosos cursos de preparación para partos en agua, meditaciones «sobre el delfín», así como grupos de mujeres que dan a luz a sus hijos en el mar —cuna de la humanidad.

La idea misma de despertar superpoderes en el ser humano es admirable y no tiene nada de reprochable. Sin embargo, es ingenuo creer que se puede transformar el contenido espiritual de un individuo simplemente cambiando de «traje». Y eso es exactamente lo que proponía Markovski: imitemos a los atlantes, adoptemos un estilo de vida semiacuático y así obtendremos sus capacidades.

Así, la idea principal del parto en agua es la creación de una nueva civilización de superhumanos con estilo de vida semiacuático. Por esta razón, no debe tomarse en serio la búsqueda de pruebas científicas de las ventajas del parto en agua —es imposible hallarlas (salvo inventarlas), ya que el método nunca estuvo orientado a mejorar el estado de la parturienta y el recién nacido de esta especie biológica, sino a la selección del «acuahumano». En otras palabras, tales ventajas aún no han podido manifestarse, pues la selección todavía no ha ocurrido.

Ventajas declaradas del parto en agua

Para atraer adeptos a la idea de devolver a la humanidad al océano mundial, se buscaron activamente ventajas del parto en agua y desventajas del parto clínico. El argumento principal «a favor» del parto en agua es la suavización o incluso eliminación del estrés del nacimiento para el recién nacido, gracias a la «transición suave» a un medio acuático tibio y «familiar». Los partidarios del parto en agua afirman que intraútero el niño se encuentra en ingravidez o semi-ingravidez debido al medio acuoso. Además, al feto lo rodea casi completo silencio (escucha solo los latidos del corazón materno y sonidos externos amortiguados), oscuridad, temperatura constante y olores familiares. Por tanto, tras el nacimiento, el lactante experimentaría un shock principalmente por el «golpe gravitacional» al pasar del medio acuoso al aéreo, así como por los sonidos fuertes, la luz intensa y olores desconocidos. El corte del cordón umbilical obligaría al bebé a inspirar bruscamente y «quemar» sus pulmones con oxígeno. En cambio, si se da a luz en agua y se evita este estrés, se le podría ofrecer al bebé la posibilidad de asemejarse a un sacerdote o faraón del antiguo Egipto, a quienes, según los adeptos del parto en agua, se daba a luz en el agua.

Además de las ventajas para el bebé, el parto en agua también beneficiaría a la propia parturienta. Gracias al efecto relajante del agua, los dolores son menos intensos y la dilatación cervical progresa con mayor eficacia. El entorno doméstico, en el que habitualmente ocurren los partos domiciliarios, permite a la mujer sentirse más cómoda y tranquila, lo que también mejora su estado y su experiencia del parto. Asimismo, se presenta el parto en agua como más estético. Examinemos estos argumentos con mayor detalle.

Luz y temperatura

Es cierto que el recién nacido pasa de la oscuridad a una luz brillante, y de una temperatura constante de aproximadamente 37,5 °C a un ambiente más frío (incluso si la habitación está a +25 °C). Sin embargo, crear condiciones más favorables en este aspecto —por ejemplo, iluminación tenue y temperatura ambiental confortable— tiene poca relación con el parto en agua como tal y perfectamente puede lograrse fuera de la piscina. Más aún, el recién nacido está preparado para el cambio térmico y lo tolera fácilmente gracias al estrés fisiológico del parto, que favorece su adaptación a las nuevas condiciones. Por tanto, basta con que la temperatura ambiental sea cómoda para la madre. En consecuencia, garantizar luz tenue y temperatura adecuada en la sala de partos no tiene relación alguna con el parto en agua.

Sonidos y olores

No puede aceptarse la afirmación de que el feto pasa del silencio a un mundo de ruidos fuertes y olores intensos que le causan shock. El ruido de fondo en el útero alcanza unos 90 dB, al que se suman sonidos externos amortiguados de 10 a 30 dB. Tales condiciones acústicas equivalen a estar en un taller con diez martillos neumáticos funcionando. Por tanto, el recién nacido no entra en un mundo atronador, sino en uno de silencio absoluto, donde solo se escuchan fragmentos de sonidos. El olfato fetal también tiene características propias. Al feto intrauterino lo rodea un mundo de olores constantes y continuos, gracias al líquido amniótico presente permanentemente en su nasofaringe. El olor del líquido amniótico constituye un fondo familiar. Tras el nacimiento, el niño entra en un entorno de olores nuevos, que no percibe como continuos, sino fragmentados. Aunque el olfato del recién nacido es varias veces más agudo que el del adulto, el impacto traumático de los olores externos reside solo en su novedad, no en su intensidad. Para eliminar el efecto negativo de los nuevos olores, basta con mantener al bebé junto a la madre, quien emite una gama de olores familiares. Esta condición puede cumplirse perfectamente en tierra firme, sin necesidad de sumergirse en agua, que contiene olores ajenos.

Efecto del campo gravitatorio terrestre

El argumento principal a favor del parto en agua es la afirmación de que el feto, proveniente de la ingravidez, entra en un mundo donde actúa la gravedad y sufre un intenso «golpe gravitacional». Nikolái Yeroshenko, director de uno de los clubes de cultura acuática, escribió en un artículo sobre partos en agua, publicado en una revista para padres en 1995: «El trauma por el encuentro con la gravedad se reduce en los partos en agua. En este caso, el niño puede experimentar el efecto de ingravidez, y la acción de la gravedad se reduce tanto que se libera cuatro veces más energía para el desarrollo cerebral». Para evaluar esta audaz afirmación, recurramos a la física y examinemos desde esta perspectiva las condiciones de la existencia intrauterina.

Todo cuerpo con masa posee un campo gravitatorio, o campo de fuerza gravitatoria. La fuerza de gravedad de la Tierra actúa sobre todos los objetos dentro de su campo gravitatorio. Una prueba de ello es la simetría característica de los organismos biológicos. Precisamente por la acción de la gravedad terrestre, ya en la cuarta semana de vida embrionaria aparece la simetría bilateral. Las plantas cultivadas en el espacio, en condiciones de ingravidez, no pudieron desarrollarse normalmente porque perdieron la orientación espacial. Un intento de cultivar un embrión de rana en ingravidez terminó en su muerte, lo que demuestra que la acción de la gravedad es necesaria para el desarrollo de los seres biológicos. Por tanto, la afirmación de que sobre el embrión y el feto, rodeado de líquido amniótico, no actúa la gravedad no solo es incorrecta, sino también carente de fundamento científico. Es imposible estar en la superficie terrestre sin experimentar la fuerza de su gravedad, independientemente de si se está en medio aéreo o acuoso. No obstante, todo cuerpo sumergido en un líquido, además de la fuerza de gravedad, experimenta la fuerza de Arquímedes, o empuje hidrostático, que compensa parcialmente la gravedad y aligera el peso del niño. Esta situación es posible aproximadamente hasta la semana 28 de gestación, cuando el peso del feto y del líquido amniótico son casi comparables. 

A partir del momento en que el volumen del feto y del líquido amniótico se igualan, cesa la acción de la fuerza de Arquímedes. Esto ocurre aproximadamente entre la semana 27 y 28 de gestación. (Ya a las 28 semanas, el peso del feto es de unos 1000 g, mientras que el del líquido amniótico es de unos 700 g; después de las semanas 30–32, el feto pesa ya alrededor de 1400 g, manteniéndose constante el volumen del líquido amniótico). La situación intrauterina se complica aún más porque, tras la semana 32, el feto, considerablemente crecido, queda firmemente envuelto por los tejidos uterinos y comienza a experimentar su presión. En este caso, el líquido amniótico garantiza una distribución uniforme de la presión uterina y protege los órganos y tejidos del feto de deformaciones. Así, además de la acción habitual de la gravedad, a partir de esta etapa el feto comienza a sentir la presión de las paredes uterinas. Por tanto, incluso considerando la fuerza de Arquímedes, en los últimos meses del embarazo el feto no puede experimentar alivio de peso ni un estado de «ingravidez». Durante el parto, la situación para el feto que nace se agrava aún más: en el proceso de las contracciones y al atravesar las vías del parto, el feto experimenta una presión colosal que obliga a los huesos de su cráneo a desplazarse. Por ello, tras nacer siente alivio independientemente del medio al que acceda: acuático o aéreo. Además, el nacimiento en agua no puede proporcionar al feto un alivio significativo. Al respecto, el profesor E.K. Ailamazyan escribe en su artículo «Parto en agua»: «En cuanto a la teoría hidráulica de protección del feto contra el cambio de presión sobre la cabeza durante el parto y la prolongación de la existencia fetal como si estuviera en líquido amniótico, es extremadamente mecanicista y no resiste crítica alguna. Basta señalar que la presión sobre la cabeza fetal durante el parto en agua disminuye sólo ligeramente —en 30–40 mm de columna de agua. Además, los órganos abdominales se desplazan hacia el diafragma debido a la presión hidrostática, lo que dificulta la respiración». Por consiguiente, la afirmación de que el feto se encuentra en estado de ingravidez y no experimenta la acción de la gravedad no solo es incorrecta, sino escandalosamente ignorante, al igual que la declaración de que los partos en agua suavizan el «golpe gravitacional» y corrigen el estrés del parto. En este aspecto, los partos en agua no ofrecen ninguna ventaja al niño.

Primera inspiración

Durante el período intrauterino, los pulmones del feto están llenos de líquido pulmonar, al que también accede líquido amniótico, el cual, al atravesar las vías del parto, simplemente se expulsa del sistema respiratorio fetal. Tras salir de las vías del parto, la caja torácica del recién nacido se libera y el aire atmosférico penetra en los pulmones, produciéndose así la primera inspiración. Este proceso es reflejo, y la esperanza de que el recién nacido active el reflejo de apnea no tiene fundamento aquí. Por ello, en partos en agua pueden ocurrir casos en que el agua corriente penetra en los pulmones del bebé, provocando neumonía por aspiración. Además, la primera inspiración no guarda relación alguna con el corte prematuro del cordón umbilical, sino únicamente con la fisiología del parto y el nacimiento. Como ilustración, citamos nuevamente al profesor E.K. Ailamazyan:

«Los partidarios del parto en agua, por regla general, niegan la posibilidad de que el bebé respire bajo el agua tras nacer. La motivación es simple: en su práctica no han observado tales casos. Su justificación teórica radica en que, tras nacer la cabeza, la caja torácica y los pulmones del feto aún permanecen comprimidos en el canal del parto. Sin embargo, ignoran la reacción del centro respiratorio ante la hipoxia, más que posible si el recién nacido permanece bajo el agua incluso unos minutos tras el nacimiento, especialmente si hay circulación del cordón umbilical. Tampoco puede descartarse nunca el riesgo de hipoxia intrauterina iniciada en el segundo período del parto.

El riesgo de aspiración de agua en partos en agua es reconocido tanto por partidarios como por detractores del método. Se sabe que la aspiración intrauterina de líquido amniótico por parte del feto, resultado de movimientos «respiratorios», siempre ocurre; es fisiológica y constituye una condición indispensable para el desarrollo adecuado de los pulmones y su función postnatal. Durante partos normales, el líquido amniótico se «exprime» del árbol bronquial fetal. Incluso en cesáreas, donde este proceso no ocurre, la adaptación postnatal del recién nacido al entorno se ve claramente alterada. En la literatura se describen casos de trastornos respiratorios y convulsiones en recién nacidos tras partos en agua. Estos se atribuyen —con razón— a la entrada de agua corriente en el organismo del bebé y al desarrollo posterior de hemodilución e hiponatremia».

Así pues, tampoco en este aspecto los partos en agua ofrecen ventajas. Por el contrario, aquí existe un riesgo evidente para la salud del bebé, fácilmente evitable: simplemente no sumergirse en agua.

Alivio del dolor del parto

Uno de los argumentos más importantes a favor del parto en agua es el alivio del dolor durante las contracciones. El agua tibia en el primer período del parto ejerce un efecto relajante y analgésico. Efectivamente, unos 10 minutos tras sumergirse en la bañera, la intensidad del dolor disminuye y la dilatación cervical progresa con mayor eficacia gracias a la relajación general de la parturienta. No obstante, este estado de relajación dura aproximadamente una hora; luego, los dolores vuelven a intensificarse y el ritmo de dilatación se detiene. Si la parturienta permanece en el agua 2–3 horas, la redistribución del flujo sanguíneo y la reducción de la actividad del lóbulo posterior de la hipófisis ralentizan el curso del parto.

Cabe señalar que las mujeres con buena preparación psicológica, capaces de relajarse eficazmente durante las contracciones, no experimentan sensaciones dolorosas significativas ni siquiera sin baños tibios. El verdadero dolor surge al alcanzar casi la dilatación completa y durante el período expulsivo. Precisamente en este período, la inmersión en agua no produce efecto analgésico alguno. Durante los pujos, la parturienta siente el impulso de salir del agua, como ya observó Michel Odent. Citamos nuevamente al profesor E.K. Ailamazyan:

«...en instituciones especializadas que apoyan el parto en agua y brindan asistencia adecuada, menos del 30 % de las mujeres dan a luz directamente en el agua. La inmensa mayoría permanece en la bañera o piscina solo hasta el inicio del período expulsivo. Para ellas, las supuestas ventajas del parto en agua se limitan al efecto analgésico y sedante de los baños tibios (a menudo complementados con analgesia farmacológica) y a la influencia positiva de un entorno cómodo y personalizado, así como a la preparación previa de la mujer. Estos son aspectos realmente importantes para cualquier parturienta, pero ¿qué tienen que ver con el “parto en agua”?

Otro argumento relevante a favor del parto en agua es la reducción del riesgo de exposición del feto a analgésicos narcóticos, tradicionalmente empleados para aliviar el dolor del parto. Esto es cierto. Pero dicha ventaja rara vez se materializa: muchas mujeres que dan a luz en agua, según publicaciones, reciben igualmente apoyo farmacológico, incluidos analgésicos narcóticos».

Por tanto, el agua puede usarse durante las contracciones para aliviar el dolor y lograr la relajación general de la parturienta. No obstante, debe vigilarse que permanezca en el agua el tiempo óptimo y tener en cuenta que este alivio no está garantizado. Durante los pujos, la parturienta siente el impulso inconsciente de salir del agua.

En la antigüedad se daba a luz en agua a los faraones

Con frecuencia, los ideólogos partidarios del nacimiento en agua invocan prácticas ancestrales. Suelen citarse el Antiguo Egipto y la aldea rusa. Veamos una cita del ya mencionado Nikolái Yeroshenko: «Los antiguos egipcios comenzaron sumergiendo en agua a mujeres con partos difíciles predichos, y ya entonces notaron que los niños nacidos bajo el agua mostraban un desarrollo físico y psíquico más favorable que los demás. Desde entonces, el privilegio del nacimiento acuático se reservó a sacerdotes, adivinos y faraones». Esta opinión es a la vez correcta e incorrecta. Es incorrecta, en primer lugar, porque nadie sabe con certeza cómo empezaron los antiguos egipcios. En segundo lugar, porque ignora el valor cultual del agua y la cosmovisión de aquella lejana época histórica. Examinemos las concepciones antiguas sobre el agua y el nacimiento acuático, determinadas por su visión mítica de la vida.

En la mitología antigua, el agua es un símbolo dual, elemento de muerte-renacimiento. Por un lado, se creía que el agua en movimiento (lluvia, río, arroyo, cualquier corriente) poseía poder purificador y fecundante. Por eso, la rusalka-bereginya, que habitaba ríos o arroyos, era una fuerza que garantizaba cosechas. Esta idea de fecundidad del agua se refleja también en numerosos ritos antiguos, como el de revolcarse en el rocío por parte de mujeres estériles que deseaban concebir. Igual número de rituales manifiesta la creencia en el poder purificador del agua; por ejemplo: «En Eslavonia, las jóvenes iban al manantial o pozo antes del amanecer para lavarse la cara y así tenerla hermosa y limpia». A estos ritos pertenece también el bautismo cristiano en aguas fluyentes de ríos.

Por otro lado, el agua estancada es elemento de muerte. El mar es el reino de la diosa de la muerte Mora (Morena, Marinka), adonde van las almas de los difuntos. Esto se reflejaba en antiguos ritos funerarios: al difunto se le colocaba en una balsa y se le incineraba en el río. Se creía que su alma llegaría más rápido al mar —reino de la muerte—. En la India, país donde se veneran especialmente las tradiciones míticas ancestrales, este rito funerario persiste hasta hoy. Así, el valor cultual del agua refleja la conexión entre muerte y nacimiento: la diosa del río otorga nueva vida y cosechas, mientras que la del mar recibe las almas de los muertos.

Estas concepciones se trasladan íntegramente al desarrollo intrauterino y al nacimiento humano. El feto, que crece en líquido amniótico, es un ser del más allá, un ancestro, un muerto ajeno a los vivos. Para integrarlo a la vida terrenal, debe ser lavado con agua corriente y experimentar un «nacimiento ígneo». El nacimiento del niño junto con la salida del líquido amniótico era, para los antiguos, el mecanismo natural mediante el cual el alma del difunto se vinculaba a la vida terrenal; y su aparición desde la oscuridad hacia la luz solar constituía su nacimiento ígneo. Por tanto, el nacimiento ordinario en medio aéreo permitía, mejor que ningún otro, que el alma del difunto se integrara plenamente a la vida terrenal.

Así, el feto era considerado un ser del más allá, alma de un muerto dotada de capacidades sobrenaturales. Estas eran muy útiles para médiums-adivinos, que trataban constantemente con fuerzas del más allá, y para ciertos sacerdotes. Para conservar en el recién nacido estas cualidades sobrenaturales propias de un ser del más allá, debía permanecer «no nacido», habitante del reino de la muerte. Por ello, al futuro médium podían darle a luz en condiciones especiales. Si tal rito se realizaba, su único objetivo era mantener en el recién nacido el estatus de ser del más allá —un muerto vivo que jamás podría igualarse a un ser vivo. Pero el nacimiento en agua no bastaba para conservar y utilizar tan peligroso estatus: era necesario además educar al niño de forma especial, para desarrollar y preservar en él sus capacidades sobrenaturales.

En cuanto al nacimiento acuático de faraones y altos sacerdotes, desde la perspectiva de la conciencia mítica de los antiguos, era simplemente impensable. El faraón era considerado hijo de Ra —dios del Sol—; por tanto, la idea de que el hijo del fuego naciera en agua era imposible. Los altos sacerdotes, como ayudantes del hijo del dios solar, tampoco podían nacer en agua. Este derecho poco honorable de conectar el mundo de los muertos con el de los vivos correspondía al médium-adivino, quien, al cumplir esta función, renunciaba a la vida mundana.

Vistos a la luz de estas concepciones míticas, los partos en agua modernos aparecen bajo una luz nada favorable. Más allá de conferir al niño el estatus de difunto, no le aportan nada, pues tras el nacimiento acuático carece totalmente de la educación necesaria para aprovechar dicho estatus. Pero si los padres deseaban un niño normal y no un médium, ¿por qué le asignaban el estatus de difunto?

Es interesante que en la aldea rusa también existían ritos de parto con agua. Si una mujer no lograba parir, se tallaba una «domovina» (ataúd) de un tronco partido, se llenaba de agua y se le pedía a la parturienta que se sentara o se pusiera encima, para que el niño, al nacer, cayera en la «domovina». Esto se consideraba muy eficaz, pero era un recurso extremo, equivalente a declarar que al niño ya no se le consideraba vivo. Así se intentaba engañar a la muerte, haciéndole creer que el niño no era deseado, para que aceptara el sacrificio y ayudara al bebé a nacer. Sin embargo, el destino de un niño nacido así era desafortunado: no tenía perspectivas de formar familia, pues ¿quién querría vivir con un muerto? Lo único que le quedaba era entregarse al servicio de Dios.

A veces, para justificar la conveniencia y el valor positivo del parto en agua, se citan nacimientos acuáticos en islas de Oceanía y tribus de Sudamérica. Cabe señalar que sólo un etnógrafo especialista puede interpretar los motivos míticos subyacentes a tales rituales, no un obstetra. Por tanto, antes de usar estos hechos como argumentos a favor del parto en agua, es necesario comprender las bases míticas de los ritos de parto de esos pueblos, pues su vida cotidiana está íntimamente ligada a sus representaciones míticas del mundo.

Estética de los partos en agua

Con frecuencia, las parteras acuáticas, al hablar de las ventajas del parto en agua, mencionan su mayor estética, pero habitualmente no especifican con qué tipo de parto lo comparan. Si esta comparación se refiere al parto en un hospital convencional, donde se practica como una intervención quirúrgica sobre una camilla obstétrica, entonces, por supuesto, el parto en agua resulta más estético. Hay que tener en cuenta que, en tales partos, la mujer ya en la sala preparto se encuentra en un entorno desconocido y pierde la sensación de seguridad y comodidad. Esta comodidad se destruye por completo para la parturienta al ver instrumentos médicos y someterse a cualquier tipo de intervención médica. Debido a esta incomodidad psicológica, la mujer puede experimentar sensaciones dolorosas más intensas de lo normal. Y cuando aparecen los sufrimientos físicos, termina la estética. Sin embargo, esto no puede decirse de los partos naturales. Si la mujer se encuentra en un entorno psicológicamente cómodo, el parto no le causa sufrimiento. Durante tales partos, hasta una dilatación cervical de 7–10 cm, los observadores externos pueden incluso no sospechar que la mujer está dando a luz, tan tranquilos e indoloros son. Cabe señalar que, para relajarse, la parturienta no necesita sumergirse en agua tibia ni siente el impulso de hacerlo. Las primeras sensaciones dolorosas aparecen justo antes de la dilatación casi completa del cuello uterino, durante contracciones muy frecuentes. La duración total de las sensaciones verdaderamente dolorosas es de aproximadamente 30 minutos a 2 horas. Pero incluso en ese momento, cuando el parto se vuelve doloroso, no deja de ser estético. La mujer se mueve con seguridad, buscando una postura cómoda; sus acciones no revelan sufrimiento. Por el contrario, está ocupada en encontrar la posición más favorable para el nacimiento del bebé. Además, los partos naturales son prácticamente sin sangre. En primer lugar, porque rara vez ocurren desgarros, y si suceden, son leves. En segundo lugar, la sangre solo aparece en las secreciones durante la separación y expulsión de la placenta. Así, los partos naturales son muy estéticos, pero el problema es que ninguna partera acuática conoce estos partos.

Conveniencia biológica del parto en agua

Los ideólogos del parto en agua afirman que dar a luz en el agua es natural. Para ello, citan el parto de mamíferos acuáticos, pero ¿qué tienen en común el ser humano y los delfines? Ciertamente existe una similitud: tanto el recién nacido humano como la cría de delfín respiran aire atmosférico. Por eso, todas las especies de mamíferos acuáticos paren cerca de la superficie del agua. Lo primero que hace una cría de delfín al nacer es lanzarse rápidamente hacia la superficie para realizar su primera inspiración.

Sin embargo, el parto en agua resulta totalmente antinatural si consideramos el parto de otros mamíferos acuáticos, como las focas, morsas, lobos marinos, etc., mucho mejor adaptados a la vida en el agua que el ser humano. No obstante, estos animales dan a luz en tierra firme. Más aún: sus crías no empiezan a nadar inmediatamente. Antes de su primer contacto con el agua, deben mudar su pelaje, desarrollar grasa subcutánea y alargarse el hocico. Esto es necesario para preservar la salud y viabilidad de la cría. Un pequeño lobo marino o foca insuficientemente adaptado puede enfermar y morir, lo cual representa una gran pérdida.

El comportamiento reproductivo, tanto en animales como en humanos, forma parte del programa genético. El nacimiento en agua no corresponde al programa genético humano, lo cual es evidente. El ser humano, como entidad biológica, es un animal terrestre y no está adaptado a la vida en el agua. Por tanto, el nacimiento en agua no puede beneficiar la salud de la madre ni del recién nacido.

Actualmente existen pocas publicaciones científicas sobre el parto en agua. La inmensa mayoría carece de fundamentación y refleja más bien una actitud emocional de los autores. Solo un reducido número presenta datos científicos rigurosos. Sin embargo, ninguna de ellas ha demostrado ventajas del parto en agua. Por el contrario, según estas publicaciones, los partos en agua presentan los siguientes inconvenientes:

  • Retención de la placenta: en varios casos, el recién nacido, al entrar en el medio acuático, intenta mamar del pecho materno 5–10 minutos tras el parto, lo cual no es fisiológico. Como resultado, el cuello uterino comienza a contraerse prematuramente, provocando la retención de la placenta.
  • Hemorragia uterina: debido a la permanencia en agua tibia y la relajación de la musculatura uterina, aumenta significativamente el riesgo de pérdida sanguínea.
  • Infección y complicaciones posparto: el agua de la bañera no es corriente y se convierte en fuente de infección para todas las superficies lesionadas con las que entra en contacto. Por ello, una triste consecuencia de los partos en agua son las frecuentes infecciones materno-fetales, que conducen a diversas complicaciones posparto. Por ejemplo, la madre puede desarrollar endometritis, metroendometritis, etc.
  • Embolia acuosa: complicación rara pero muy peligrosa, reconocida incluso por los adeptos del parto en agua. La embolia consiste en la circulación en sangre o linfa de cuerpos extraños que obstruyen vasos. En la embolia acuosa, el cuerpo extraño es el agua. No es casual que parteros responsables recomienden salir de la piscina antes del alumbramiento de la placenta.
  • Desgarros: la bañera o piscina no permite adoptar una postura cómoda. Además, el medio acuático tiene distinta densidad y resistencia, lo que altera los movimientos de la mujer. Esto modifica el funcionamiento muscular y provoca un mayor porcentaje de desgarros cervicales, vaginales y de los órganos genitales externos.
  • Neumonía por aspiración del recién nacido: al no estar adaptado al nacimiento en agua, el bebé suele aspirar agua a los pulmones. Si la partera acuática tarda aunque sea un segundo, el agua penetra en los pulmones. El agua clorada de la bañera —incluso con sal marina— difiere notablemente del líquido amniótico. Por tanto, contrariamente a las expectativas de las parteras acuáticas, no se reabsorbe como el líquido amniótico, sino que genera un foco inflamatorio. Los niños nacidos en agua sufren neumonía por aspiración en los primeros meses de vida.
  • Mortalidad perinatal e intranatal: durante el parto en agua existe riesgo de hipoxia grave fetal. Se conocen casos de mujeres ingresadas en hospitales tras partos en agua, con neonatos fallecidos por hipoxia. No es infrecuente que el bebé, tras nacer en agua, no sea extraído a tiempo y muera ahogado. Por eso la partera acuática siempre se apresura a sacarlo del agua. Hoy, aunque los partos en agua se han extendido en Europa Occidental, muchas autoridades locales los han prohibido tras la muerte de varios recién nacidos.
  • Problemas en el recién nacido: el estrés causado por la alteración del curso genéticamente programado del parto afecta sin duda su salud. Entre las consecuencias del nacimiento acuático se encuentran: insuficiente ganancia de peso o pérdida de peso en los primeros meses, bajo crecimiento, PEP (potenciales evocados patológicos), aumento de la presión intracraneal, trastornos del sueño, otitis temprana y meningitis por entrada de agua en el oído. Estos problemas son diagnosticados por neurólogos, otorrinolaringólogos y pediatras. Sin embargo, las madres que dan a luz en agua suelen desconfiar de los especialistas o, al justificar sus decisiones, no informan de sus fracasos.

Este listado de complicaciones más comunes demuestra claramente que el parto en agua —entendido como la salida del niño al medio acuático— carece de sentido fisiológico y biológico.

«El parto en agua no es conveniente. Esta conclusión es inevitable tras evaluar todos los “pros” y “contras” del alumbramiento en agua tibia... Consideramos que el parto en agua es una modalidad de asistencia obstétrica en la que el riesgo de desenlace adverso puede superar las complicaciones asociadas al manejo convencional del parto. Sus supuestos beneficios no se comparan con las consecuencias negativas que puede —y de hecho sí— acarrear», afirma el profesor E.K. Ailamazyan, miembro correspondiente de la Academia Rusa de Ciencias Médicas y catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad Estatal de San Petersburgo.

«Los seres humanos somos mamíferos terrestres y la naturaleza nos ha destinado a parir en tierra firme», declara J. Dudenhausen, presidente de la Asociación Alemana de Medicina Perinatal. Compartimos plenamente su punto de vista.

¿Son admisibles los partos en agua?

Aunque los partos en agua son inconvenientes e incluso peligrosos, pueden admitirse en el caso de una minoría de mujeres con una organización psíquica específica. En la mayoría de los casos, quienes buscan el parto en agua son mujeres con una disposición emocional particular y cierto grado de fanatismo, resultado frecuente de trastornos psíquicos o sufrimientos psicológicos que provocan una pérdida parcial o total de objetividad.

Aproximadamente el 5 % de las mujeres que planifican embarazo y parto manifiestan interés por el parto en agua. Pero al analizar las causas de esta demanda, se descubrió que estas mujeres recurrieron al método acuático porque aspiraban a un trato especial por parte del personal obstétrico y desconfiaban del sistema de atención al parto. No querían permanecer en un entorno hospitalario ni escuchar los gritos de otras parturientas; deseaban la presencia de familiares y trato respetuoso por parte de los médicos. Además, muchas embarazadas recurren al parto en agua esperando evitar el dolor y obtener lo «mejor» para su hijo, sin orientarse adecuadamente en el flujo de información deliberadamente falsa sobre este método.

Así, el interés por el parto en agua existe en un grupo de mujeres con rasgos psicológicos específicos. Precisamente para ellas puede ser admisible, siempre que gocen de buena salud somática. Tales partos deben realizarse en un centro obstétrico bien equipado, capaz de brindar asistencia farmacológica y quirúrgica de emergencia si surge una situación crítica. Precisamente en el contexto del parto en agua, cualquier demora en la ayuda de urgencia puede derivar en tragedia.

Al optar por el parto en agua, deben considerarse las contraindicaciones absolutas, entre las que se incluyen: enfermedades cardiovasculares, preeclampsia, diabetes mellitus, dependencia de narcóticos, placenta previa, pelvis estrecha clínica, feto macrosómico, entre otras.

jueves, 20 de noviembre de 2025

Componentes de la leche materna

Componentes de la leche materna

Grasas

Los ingredientes más variables de la leche materna son las grasas; su cantidad corresponde a las necesidades del niño en crecimiento. El contenido de grasas en la leche varía durante una misma toma, no es igual a lo largo de un mismo día y, a medida que el niño crece, cambia conforme a sus necesidades energéticas cambiantes. Al comienzo de la toma, la leche es más pobre en grasas; es como una especie de leche desnatada. Poco a poco, la cantidad de grasas aumenta hasta que, finalmente, el niño llega a la «nata»: la última porción de leche, que contiene la mayor concentración de grasas. Esta leche contiene un factor de saciedad que genera en el bebé una sensación de plenitud y lo lleva a dejar de mamar. Imaginemos que al niño le apetece beber algo. Mamará unos minutos y quedará satisfecho con la primera leche, baja en grasas. Durante el día, podrá desear mamar otros dos minutos más: se trata de una pequeña recarga emocional entre tomas, como una forma de decir «tómame en brazos». Cuando el niño tiene hambre de verdad, mamará durante más tiempo y con mayor intensidad, y sentirá saciedad al obtener la leche más calórica, que se libera más tarde. La leche materna no solo supera a la leche de vaca y a las fórmulas infantiles en cuanto a la composición de sus grasas, sino que estas grasas también se absorben mejor. La leche materna contiene la enzima lipasa, una sustancia que ayuda a digerir las grasas de tal forma que la mayor parte de ellas se asimila en el organismo. Grasas especiales, llamadas ácidos grasos esenciales, forman parte de componentes vitales de la mielina —la vaina que recubre las fibras nerviosas y facilita la transmisión más rápida de los impulsos nerviosos.

Proteínas poderosas

Las proteínas constituyen la base para el crecimiento del organismo. Recibir proteínas de alta calidad tiene una importancia especialmente grande durante el primer año de vida del niño, pues en este período crece más rápido que en cualquier otro momento. Su leche contiene proteínas elaboradas especialmente para el niño en crecimiento. Estas sustancias poderosas y promotoras del crecimiento no se pueden fabricar ni comprar. Cada una de ellas aporta beneficios al niño. La leche (tanto la de vaca, utilizada en las fórmulas infantiles, como la humana) contiene dos proteínas principales: la proteína del suero y la caseína. La proteína del suero se absorbe muy fácilmente en el intestino humano. La caseína participa en la coagulación de la leche y es algo más difícil de digerir para el intestino. Su leche contiene principalmente proteína del suero. La leche de vaca y algunas fórmulas infantiles contienen fundamentalmente caseína. El intestino del bebé se adapta mejor a la leche materna: absorbe eficazmente sus proteínas, las digiere rápidamente y no las elimina como alimento inadecuado. Además de la proteína del suero, su leche contiene otras proteínas que normalmente están ausentes en la leche de vaca y en las fórmulas. Consideremos este grupo selecto. La taurina es una proteína cerebral que, al parecer, favorece el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. La lactoferrina es otra proteína característica de la leche humana. Transporta el hierro necesario desde la leche hasta la sangre del niño. Esta proteína especial además regula la población bacteriana en el intestino del niño. Además de suprimir bacterias nocivas, la lactoferrina también inhibe el crecimiento del hongo Candida, que produce toxinas. Otro grupo de antibióticos naturales presentes en su leche son las lisozimas, proteínas que ayudan a destruir bacterias perjudiciales.

Azúcares

La leche humana contiene más lactosa (azúcar de la leche) que cualquier otra leche animal (un 20–30 % más que la leche de vaca). (En las fórmulas se añade sacarosa o glucosa para acercar su sabor al de la leche materna). ¿Por qué debe su hijo recibir este azúcar superior, el azúcar de la leche materna? Respuesta: ¡lo necesita el cerebro! Los expertos en nutrición consideran que uno de los derivados de la lactosa, la galactosa, es necesario para el desarrollo del tejido cerebral. Los investigadores han descubierto que cuanto mayor es el contenido de lactosa en la leche de un mamífero, mayor es su cerebro. Esto confirma la gran importancia de la lactosa para el desarrollo del sistema nervioso central. La lactosa también mejora la absorción del calcio, esencial para el crecimiento óseo. La lactosa no solo favorece el desarrollo del cerebro y los huesos, sino que también es necesaria para el intestino: gracias a ella se multiplican las bacterias intestinales beneficiosas Lactobacillus bifidus.

Vitaminas, sales minerales y hierro

Nadie puede proporcionarle al niño estos nutrientes como usted puede hacerlo. Estas sustancias son únicas por su alto valor biológico; la mayor parte de ellas se utiliza en el organismo, pasando desde su leche a los tejidos del niño, con pérdidas mínimas. No ocurre lo mismo con las fórmulas y la leche de vaca: en este caso, la eficacia es baja y el valor biológico es escaso. Del hierro contenido en la leche materna, entre el 50 y el 70 % pasa a la sangre y a los tejidos del niño, y solo una pequeña fracción queda sin utilizarse. En cuanto a la alimentación artificial, solo el 10 % del hierro presente en la leche de vaca y el 4 % del hierro de las fórmulas alcanzan la sangre del niño.

Eliminación de residuos

Además de que otros alimentos distintos de la leche materna son ineficaces, el exceso de sustancias que contienen y que no son absorbidas por el intestino sobrecarga el sistema de eliminación de residuos, perjudicando el metabolismo del organismo.

La composición de la leche cambia a medida que el niño crece

La composición de los nutrientes en la leche materna varía con la edad del niño. No existen fórmulas infantiles cuya composición se asemeje al calostro ni a la leche de la primera semana de lactancia.

Sustancias protectoras

Leucocitos

En cada gota de su leche hay millones de diminutas células sanguíneas blancas —leucocitos— que circulan por el intestino y destruyen bacterias nocivas. La leche materna posee propiedades nutricionales y protectoras tan valiosas que, en la antigüedad, se la llamaba «sangre blanca». Hay especialmente muchos leucocitos en el intestino durante las primeras semanas de vida, cuando el sistema defensivo del niño aún es débil. A medida que el sistema inmunológico madura, la concentración de leucocitos en su leche disminuye gradualmente, pero siguen presentes en la leche al menos durante seis meses después del parto. Además de combatir infecciones, estas valiosas células, como la sangre, conservan y transportan enzimas que actúan como factores de crecimiento y proteínas que luchan contra infecciones.

Inmunoglobulinas

Además de los leucocitos, la leche materna contiene inmunoglobulinas —proteínas que destruyen infecciones. Estas circulan por todo el organismo y eliminan microorganismos patógenos. Para proteger al niño contra agentes infecciosos, la madre compensa la insuficiencia de su sistema inmunológico por múltiples vías. Una de ellas es la transmisión de anticuerpos a través de la placenta. Pero estas inmunoglobulinas se agotan alrededor de los nueve meses. A medida que disminuye la cantidad de anticuerpos en la sangre del niño, aumenta su concentración en su leche. Así, la leche materna continúa la labor que antes realizaba la sangre, protegiendo al niño hasta que su sistema defensivo se desarrolle por completo, lo cual ocurre hacia el final del primer año. Las funciones que antes del nacimiento realizaba la placenta, después del nacimiento las asumen sus glándulas mamarias: alimentan y protegen.

Inmunización mediante la leche

El calostro presenta la concentración más alta de leucocitos y anticuerpos, y se produce precisamente en el período de la vida en que las propias capacidades defensivas del niño son más bajas. Los microorganismos que nos rodean cambian constantemente, pero su organismo dispone de un sistema defensivo. En el recién nacido, este sistema aún no se ha formado. Cuando un nuevo agente infeccioso entra en el cuerpo de la madre, su organismo produce anticuerpos contra él. Este nuevo ejército de combatientes contra infecciones se transmite al niño a través de la leche. Ahora él también está protegido. El proceso dinámico de inmunización mediante la leche crea continuamente protección para el niño. ¡Inmunice a su hijo todos los días! ¡Amamántelo! (Recomendación de la Asociación Internacional de Consultoras en Lactancia Materna).

martes, 18 de noviembre de 2025

Informe sobre la reunión realizada

Informe sobre la reunión realizada

Tema: «La fuerza de la lactancia materna»

Fecha: 17 de noviembre de 2025

Lugar: Puebla, Tarlets

En noviembre de 2025 se llevó a cabo segunda reunión temática para madres titulada «La fuerza de la lactancia materna», dedicada al intercambio de experiencias, a la difusión de información científica sobre el valor de la leche materna y al apoyo mutuo durante el periodo de la maternidad.

A pesar del ambiente cordial y de confianza creado por las organizadoras, el tema principal y dolorosamente recurrente en todas las intervenciones fue el grado extremo de agotamiento de la salud de las participantes. Casi todas las madres que tomaron la palabra durante la discusión constataron, con amargura: «Salud ninguna».

Las participantes relataron padecer afecciones crónicas — dolores de cabeza, insomnio, anemia, cansancio constante y el agravamiento de enfermedades preexistentes —, las cuales se ven agravadas por la falta de acceso a la atención médica, especialmente para las mujeres con estatus jurídico inestable. Muchas enfatizaron que incluso un examen básico o una consulta con un médico se convierten en una barrera insuperable. Al mismo tiempo, sienten la presión de un sistema que espera de ellas una «maternidad ideal», pero que no ofrece las condiciones elementales para la supervivencia, y mucho menos para la salud.

Al hablar de las dificultades asociadas con la lactancia materna, las madres señalaron que, con frecuencia, la incapacidad física para continuar amamantando se debe precisamente al agotamiento del organismo, y no a la ausencia de leche o de conocimientos. Unas de las mamás comentaron, que sentían que sabían todo lo necesario, pero simplemente les faltaban fuerzas para mantenerse en pie, mucho menos para amamantar a demanda.

No obstante, las asistentes valoraron muy positivamente la oportunidad de expresarse, de ser escuchadas y de constatar que no están solas. El intercambio de experiencias personales representó, para muchas, una fuente de alivio emocional. Todas coincidieron unánimemente en apoyar la idea de realizar reuniones periódicas, pero con una petición insistente: incluir en estos formatos no solo actividades informativas, sino también elementos prácticos de apoyo, asistencia jurídica, acompañamiento psicológico y recursos no medicinales para la recuperación de la salud de las madres.

Al finalizar la reunión, se entregaron certificados conmemorativos a las participantes que terminaron curso anteriormente; sin embargo una de las madres expresó que a pesar de que el certificado la inspira, pero mucho más le ayudó escuchar el curso en sí y la posibilidad de ser escuchada en nuestra reunión y ahora podrá respirar, dormir y cuidar con seguridad y tranquilidad a si misma y su hija.

Puebla, 18 noviembre de 2025 

domingo, 9 de noviembre de 2025

La reunión para mamás «Fuerza de la lactancia materna»

Les invitamos a la reunión para mamás «Fuerza de la lactancia materna»

Noviembre de 2025


¡Queridas mamás!

Están invitadas a una reunión especial dedicada a uno de los aspectos más naturales e importantes de la maternidad: la lactancia materna. Quedaron muchas dudas desde la vez pasada. Entonces, otra vez nos reuniremos para hablar sobre el valor de la leche materna, sus propiedades únicas y el apoyo que cada mamá necesita en esta etapa.

En nuestra reunión:

  • Compartiremos información científicamente fundamentada sobre los beneficios de la lactancia materna tanto para el bebé como para la propia mamá;
  • Hablaremos de las dificultades habituales que enfrentan las mamás que amamantan;
  • Escucharemos su experiencia personal: ¿con qué desafíos se encontraron?, ¿qué les ayudó a superarlos? y ¿qué consideran que falta en el apoyo a la maternidad?;
  • Responderemos sus preguntas y fomentaremos un ambiente cálido y de confianza para el intercambio de conocimientos y cuidado mutuo.

Al finalizar la reunión, las participantes que terminaron el curso recibirán un certificado conmemorativo que acredita su participación en una actividad destinada a fortalecer la salud y el bienestar de las madres y sus hijos.

Su voz es importante. Su experiencia inspira. Su cuidado es la base del futuro.

El lugar y la hora exacta del evento. El 17 de noviembre a las 17:00, c. 16 de Septiembre 313-A, Centro histórico de Puebla, 72000 Heroica Puebla de Zaragoza, Pue.

Con cariño por ustedes y sus hijos. 

jueves, 6 de noviembre de 2025

Fuerza de la lactancia materna

 Lactancia materna

Autora: Tsaregradskaya Zh.V.

(https://rozhana01.blogspot.com/p/blog-page_74.html)

Durante todo el período de desarrollo de la humanidad, el tracto gastrointestinal del lactante no ha estado adaptado a la alimentación artificial. Desde el punto de vista biológico, esto es simplemente imposible. La leche materna no es únicamente un alimento nutritivo, sino también un producto dotado de propiedades biológicas extraordinariamente activas. Hormonas, sustancias biológicamente activas, complejos inmunitarios y células vivas presentes en la leche materna, que participan activamente en la regulación del desarrollo del organismo del niño, están totalmente ausentes incluso en las fórmulas lácteas más avanzadas destinadas a la alimentación artificial.

La leche materna siempre será el mejor alimento para los recién nacidos y los niños del primer año de vida, también porque su composición, que cambia durante el período de lactancia, se adapta con exactitud a las necesidades individuales y de edad del niño. Solo la leche materna puede garantizar un desarrollo integral del niño y protegerlo contra enfermedades alérgicas y otras afecciones. Asimismo, se ha confirmado la acción preventiva de la lactancia natural frente al riesgo de desarrollar aterosclerosis, diabetes mellitus, enfermedades crónicas del intestino y leucemias.

La primera leche, el calostro, desempeña un papel especial en la alimentación del recién nacido, ya que contiene una alta concentración de proteínas, vitaminas y otros nutrientes. Además, posee propiedades antiinfecciosas y reguladoras hormonales activas. El calostro constituye una vacuna natural cuyo uso en el contexto de la lactancia materna generalizada podría salvar la vida de más de un millón de niños al año.

Actualmente, no solo la salud y la longevidad, sino también las cualidades morales y psicológicas más elevadas de la personalidad se asocian con la lactancia natural. Solo mediante la lactancia materna se garantizan las condiciones óptimas para el desarrollo del sistema nervioso central y de la psique. Incluso en etapas muy posteriores a la infancia, las capacidades intelectuales de las personas alimentadas con leche materna resultan superiores a las de quienes fueron alimentados artificialmente.

Desde 1995, con el fin de incrementar la prevalencia de la lactancia natural en Rusia, el Comité de Salud Pública de la ciudad de Moscú y el Instituto de Nutrición de la Academia Rusa de Ciencias Médicas han implementado la metodología fisiológicamente fundamentada de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya adoptada en países europeos y en Estados Unidos, para apoyar la lactancia materna, aprobada mediante la Declaración Conjunta OMS/UNICEF de 1989 «Protección, promoción y apoyo de la lactancia materna».

Gracias a esta metodología, en nuestro país se está transformando el pensamiento estereotipado sobre la lactancia materna tanto entre obstetras y pediatras como entre los propios padres. La colocación precoz al pecho, la permanencia conjunta de madre e hijo tras el parto, la alimentación libre a demanda del niño (en los primeros días de vida la frecuencia de tomas puede alcanzar las 10–20 veces al día), incluidas las horas nocturnas, la abstención total de administrar agua, jugos u otros líquidos complementarios, la lactancia exclusiva hasta los 5–6 meses, la introducción de alimentos complementarios (manteniendo la lactancia materna) no antes de los 5,5 meses, y la continuidad de la lactancia materna hasta los 3 años, concluyendo durante el cuarto año de vida del niño —todas estas recomendaciones contribuyen a preservar la salud física y mental de los niños pequeños.

La lactancia materna también es beneficiosa para la salud de la propia mujer. Durante un período prolongado de lactancia, en la mayoría de los casos no se produce un nuevo embarazo, y la lactancia reduce el riesgo de cáncer de mama y de los órganos reproductivos femeninos.

Prácticamente todas las mujeres son capaces de amamantar a su hijo. La verdadera incapacidad para lactar es extremadamente rara. Con un buen apoyo psicológico por parte de una consultora en lactancia, de los miembros de la familia y el cumplimiento de algunas reglas sencillas, el 97 % de las mujeres pueden amamantar. Más aún, incluso mujeres de edad avanzada e incluso mujeres que nunca han estado embarazadas pueden lactar.

El contacto estrecho entre madre e hijo inmediatamente después del nacimiento y la colocación frecuente al pecho a demanda del niño constituyen los mejores estímulos para la producción de leche y la regulación de la lactancia, además de prevenir numerosas complicaciones mamarias.

A continuación, queremos presentar a su atención fragmentos del libro «Su hijo», escrito por el reconocido pediatra estadounidense doctor William Sears y su esposa Martha Sears, quienes criaron a ocho hijos. Se hablará de por qué la leche materna es preferible.

«La leche de la madre es especial. No existen dos madres que tengan una leche idéntica. Tampoco existen dos niños que necesiten la misma leche. Su leche es la adecuada precisamente para su hijo. La leche de cada madre posee una característica denominada especificidad biológica, es decir, es única y tiene una composición que asegura el crecimiento y la supervivencia de ese bebé en particular. En Inglaterra, investigadores dividieron a 300 bebés prematuros en dos grupos: los que recibieron leche materna y los que no la recibieron. Los niños que recibieron leche materna durante las primeras 4–5 semanas de vida, al ser evaluados entre los 7 y 7,5 años mediante una prueba de desarrollo intelectual, obtuvieron en promedio 8,3 puntos más. Aún no se comprende del todo cómo la leche materna influye en el desarrollo cerebral, pero los científicos consideran que en este proceso desempeñan un papel fundamental las hormonas y los factores de crecimiento, ausentes en las fórmulas infantiles, así como ciertos lípidos que favorecen el desarrollo estructural del sistema nervioso. La leche materna contiene 400 nutrientes que no se encuentran en las fórmulas. Su leche —la mejor leche para el cerebro en desarrollo— le ayudará a garantizar un buen desarrollo intelectual de su hijo. ¡La lactancia materna realmente tiene numerosas ventajas!»

Nuevos descubrimientos

Cada año leo en revistas médicas sobre nuevos componentes descubiertos en la leche materna. Otro factor recientemente identificado es el factor de crecimiento epidérmico (EGF, por sus siglas en inglés), llamado así porque favorece el crecimiento de estas importantes células. Las células epidérmicas recubren el intestino y participan en la digestión de los alimentos. El factor de crecimiento epidérmico actúa como una loción nutritiva que favorece el crecimiento de estas células esenciales en el organismo del niño. Su leche también contiene numerosas hormonas: sustancias vitales que regulan las funciones de los órganos más importantes.

Ventajas de la lactancia materna para las madres

Una de las principales ventajas de la lactancia materna consiste en que ambas partes dan y reciben: usted le da al niño y él le da a usted. Cuando el niño mama, usted le proporciona su leche. A su vez, el bebé que mama estimula las terminaciones nerviosas del pezón, las cuales envían señales a la hipófisis —el panel de control principal del cerebro—, provocando en respuesta la liberación de la hormona prolactina. La prolactina está presente en el organismo de la madre, indicándole qué hacer, estimulando sus sentimientos maternales hacia el niño y promoviendo la producción de leche. La succión también estimula la liberación de la hormona oxitocina, que provoca contracciones uterinas, devolviendo al útero casi a su estado anterior; es decir, el niño ayuda a que la madre recupere su figura. La lactancia no deteriora la forma de los senos. Es el embarazo lo que modifica su apariencia.

Su leche contiene una proteína inductora del sueño que, junto con el factor de saciedad, sumerge al bebé en un sueño tranquilo. Las hormonas liberadas como resultado de la succión calman a la madre.

        William y Martha Sears

La lactancia materna contribuye a preservar la salud. Las mujeres que amamantan tienen menos probabilidades de padecer cáncer de mama, lo cual es especialmente relevante si en la familia existe predisposición a esta enfermedad. Los niños alimentados con leche materna, en general, gozan de mejor salud, lo que implica menores gastos en atención médica. La lactancia resulta más económica: la leche materna es el mejor alimento para el niño.

Cuando estudiaba los efectos a largo plazo de la lactancia materna, observé que los niños amamantados mostraban una buena disciplina. La receta muy sencilla del doctor Bill afirma que la disciplina tiene dos componentes: conocer a su hijo y ayudarle a sentirse bien. Cuando el niño mama del pecho, aprende a confiar y, por lo tanto, se siente bien. Esta comprensión mutua permite que la pareja interactuante se comporte de la mejor manera posible entre sí.

martes, 4 de noviembre de 2025

Informe sobre la reunión realizada

 Informe sobre la reunión realizada

Tema: Clausura del primer curso sobre lactancia materna

Fecha: 3 de noviembre de 2025

Lugar: Tarlets Coffee, Puebla

El domingo, 3 de noviembre de 2025, tuvo lugar la reunión final de las participantes del primer curso formativo sobre lactancia materna. El evento se llevó a cabo en el ambiente acogedor de la cafetería Tarlets Coffee y estuvo dedicado a la entrega de los certificados oficiales de finalización del curso.

A pesar del clima cálido y la acogida cordial, durante la conversación quedó evidente que el estado de salud de las participantes genera una preocupación seria. Casi todas las madres presentes en la reunión se quejaron, de forma unánime y con profunda implicación emocional, de la completa ausencia de salud: fatiga crónica, insomnio, dolores, falta de acceso a la atención médica básica y deterioro del estado físico durante el período de cuidado del bebé.

Muchas subrayaron que, si bien cursaron con entusiasmo y obtuvieron conocimientos valiosos sobre lactancia materna, resulta extremadamente difícil aplicar dichos conocimientos en la vida cotidiana debido a la falta de apoyo elemental por parte del sistema de salud y de la infraestructura social. Las quejas fueron especialmente intensas por parte de las madres con estatus jurídico limitado, quienes enfrentan negativas en la atención médica y la imposibilidad de gestionar incluso documentos médicos básicos.

Las participantes expresaron su agradecimiento por la oportunidad de recibir el certificado, conversar con el representante de SIPPM en México y compartir experiencias con otras madres. Sin embargo, el mensaje principal de la reunión fue: «Tenemos conocimientos, pero no tenemos salud». Esto puso de relieve la necesidad urgente no solo de actividades educativas, sino también de apoyo en los ámbitos jurídico, médico y psicológico para este grupo de mujeres.

Al finalizar la reunión, las participantes manifestaron el deseo de continuar con este tipo de encuentros, pero con la inclusión obligatoria de elementos orientados al cuidado de la salud de las madres, por ejemplo: consultas con profesionales de la salud, recursos sobre protección jurídica en el ámbito sanitario y prácticas para la recuperación de fuerzas.

Puebla, 4 de noviembre de 2025


lunes, 27 de octubre de 2025

Nuestra primera reunión de mamás en México

🎉 ¡Celebramos contigo el final de nuestro primer curso! 🎉

¿Ya completaste nuestro curso introductorio sobre lactancia materna?

¡Te invitamos a una reunión especial para entregarte tu certificado oficial (¡solo para las que terminar curso!) y compartir un momento cálido con nosotras!

📅 Fecha: 3 de noviembre de 2025

⏰ Hora: 17:00

📍 Lugar: Tarlets Coffee. Av 43 Pte 312-A, primera seccion, Gabriel Pastor 2da Secc, 72420 Heroica Puebla de Zaragoza, Pue.

💬 Podrás:

  • Recibir tu certificado personalizado
  • Hacer todas tus preguntas sobre lactancia y crianza
  • Conocer a otras mamás y al representante de SIPPM en México
  • Compartir tus impresiones y sugerencias

¡Ven con tu bebé, tu pareja o sola — como te sientas más cómoda!

Los lugares son limitados, así que confirma tu asistencia pronto.

📩 Escríbenos por mensaje privado por nuestro WhatsApp (+52 222 863 2546) o correo electrónico (444jane444@gmail.com)

#ComunidadDeMadres #LactanciaConApoyo #CertificadoDeMaternidad #RoyalMaternityAcademy 

lunes, 6 de octubre de 2025

Nuestro primer curso

🌟 ¡Ya está en línea nuestro sitio para mamás y papás en México! 🌟

En Sindicato Internacional de Profesionales de profesiones Maternas – México, creemos que toda familia merece acceso a información clara, amorosa y basada en evidencia sobre maternidad y crianza.

👉 Ahora puedes:

✅ Acceder al primer curso educativo sobre la lactancia materna, diseñado especialmente para mamás. 

✅ ¡Con tres exámenes y un Certificado!

✅ Para primeros tres participantes una donación solo de $200 por curso.

✅ ¡Al final una reunión de mamás para entregar sus certificados y resolver todas dudas!

✅ Hacer una donación para ayudarnos a seguir creciendo y llevando educación de calidad a más familias en México.

Además en nuestro sitio puede ver videos y artículos exclusivos sobre nuestros proyectos en apoyo a la familia, la salud infantil y los derechos de las madres. 


¡Tu apoyo hace posible que este movimiento siga adelante! 💛

🔗 Visita nuestro sitio hoy mismo: https://vivencia.info/

#MaternidadConsciente #LactanciaMaterna #EducaciónParaFamilias #México

sábado, 4 de octubre de 2025

Informe sobre nuestro trabajo en México (septiembre-octubre, 2025)

Informe sobre el envío de notificaciones y el establecimiento de contactos con instituciones gubernamentales e internacionales en México

Septiembre – octubre de 2025

En el marco de la implementación de la misión del Sindicato Internacional de Profesionales de las Profesiones Maternales (SIPPM) para el desarrollo de actividades humanitarias, educativas y sociales en apoyo a la familia, la maternidad y la infancia, durante septiembre y octubre de 2025 se llevó a cabo una serie de comunicaciones oficiales dirigidas a instituciones clave de México y organizaciones internacionales.

Cronología del envío de cartas:


9 de septiembre de 2025

Se envió una carta oficial a la Oficina en México y Cuba de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), informando sobre la creación del Sindicato y proponiendo cooperación en el ámbito de la protección de los derechos laborales de los especialistas en profesiones maternales.

24 de septiembre de 2025

Se presentó una nota notificativa oficial ante la Secretaría de Gobernación (SEGOB) —Ministerio del Interior de México— confirmando la presencia de un representante del Sindicato en el territorio nacional y aclarando la naturaleza de sus actividades (educativa, social y sin fines de lucro).


24 de septiembre de 2025

Se envió una notificación a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) —Ministerio de Asuntos Exteriores de México— con información análoga sobre la representación del Sindicato.

25 de septiembre de 2025

Se envió una carta a la Embajadora de la República de Polonia en México, expresando respeto hacia los países eslavos y proponiendo establecer contactos amistosos con organizaciones que trabajen en el ámbito de la maternidad y la familia.

3 de octubre de 2025

Se dirigió una solicitud formal al Gobernador del estado de Puebla, solicitando una lista actualizada de ONG, asociaciones e iniciativas que operen en la región en temas relacionados con la maternidad, la lactancia materna y el apoyo a las mujeres.

Logro destacado: respuesta oficial de SEGOB


De especial relevancia es la respuesta oficial recibida de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) el 26 de septiembre de 2025.

En dicha carta, firmada por el Lic. Víctor Javier Valverde Galeana, Titular de la Unidad para la Atención de las Organizaciones Sociales, SEGOB confirma oficialmente la recepción de la notificación y reconoce la presencia del representante del Sindicato en el territorio mexicano.

Este constituye un paso fundamental para la legitimación de las actividades del Sindicato en el país y es testimonio de que nuestra iniciativa ha sido recibida con respeto y atención a nivel gubernamental. La respuesta de SEGOB abre oportunidades para un diálogo constructivo futuro con las dependencias competentes y refuerza la base para la implementación de nuestros programas humanitarios y educativos en México.

La campaña de envío de correspondencia realizada representa el primer paso sistemático hacia la integración del Sindicato Internacional de Profesionales de las Profesiones Maternales en el ámbito institucional y social de México. La respuesta recibida de SEGOB no es solo una confirmación formal, sino también un reconocimiento de la importancia de nuestra misión en apoyo a la maternidad, la familia y la comunidad profesional que trabaja en este campo.

Continuamos avanzando en la creación de alianzas y el desarrollo de iniciativas educativas, en pleno cumplimiento de la legislación de los Estados Unidos Mexicanos y los principios de la cooperación humanitaria.

Elaborado por la representación del SIPPM en México
Octubre de 2025