miércoles, 25 de febrero de 2026

Problemas de la lactancia materna: dolor, inflamación y otras lesiones de pezones, lactostasis, mastitis, absceso

 

Problemas de la lactancia materna

Dolor en los pezones

El dolor en los pezones es una queja bastante frecuente que surge en las madres al comienzo mismo de la lactancia. Esto se debe a que la piel del pecho necesita tiempo para adaptarse al proceso de amamantamiento. Por regla general, el dolor se siente en el momento en que el recién nacido toma el pezón y desaparece inmediatamente cuando el niño ya ha cogido el pecho y comienza a succionar activamente. Este fenómeno desaparece sin ningún tipo de tratamiento en el transcurso de una semana, y en raras ocasiones en dos semanas de lactancia. Lo único que hay que vigilar es la corrección de la posición del niño al pecho, lo cual incluye un agarre adecuado y una postura cómoda durante la alimentación.

Inflamación y lesiones en los pezones

La inflamación de los pezones suele ser consecuencia de una posición incorrecta del niño al pecho. En caso de inflamación, la mujer sigue sintiendo dolor incluso después de que el niño ha comenzado a succionar, y esta sensación dolorosa se intensifica durante la toma. Al agarrar mal el pecho, el niño succiona únicamente el pezón, lesionando la delicada piel en la base del mismo. La alimentación en posición correcta no solo permite evitar este problema, sino también corregirlo si ya ha comenzado la inflamación.

La inflamación de los pezones también puede surgir incluso con una posición correcta del niño al pecho si la madre lava los pezones con jabón demasiado a menudo o utiliza almohadillas impermeables. Para evitar molestias, es importante seguir las normas de cuidado del pecho:

• lavar el pecho sin jabón, como máximo una vez al día durante la ducha higiénica;

• dejar el pecho al aire tras finalizar la toma, para que se seque naturalmente;

• no utilizar almohadillas impermeables, ya que crean un «vendaje oclusivo».

Al seguir estas recomendaciones sencillas, la inflamación de los pezones desaparece en 1–3 días.

Ampolla y excoriación

A veces, al comienzo mismo de la inflamación, se forma una ampolla o una excoriación en el pezón. Si la zona inflamada del pezón cambia de color a blanco, se trata de una ampolla; si cambia a rojo oscuro, se trata de una excoriación. Tanto la ampolla como la excoriación son distintas formas de inflamación del pezón y se tratan con los mismos métodos.

En caso de inflamación del pezón, se recomienda tratar la zona lesionada con pomadas «Purélan», «Bepanthene» o «Solcoseryl»; también pueden usarse compresas con aceite vegetal para ablandar la piel en la zona afectada. Durante el tratamiento, no se limita la frecuencia ni la duración de las tomas, siempre que el niño succione en posición correcta. Si, a pesar del tratamiento aplicado, la inflamación no desaparece en 7 días o reaparece, puede sospecharse una infección fúngica (por lo general, candidiasis). Las recomendaciones para el tratamiento de la candidiasis deben ser prescritas por un médico. Habitualmente, se aplica el medicamento tanto en el pezón como en la boca del niño.

Grietas en el pezón

Las grietas en el pezón surgen en los siguientes casos:

• el niño succiona el pecho en posición incorrecta;

• la madre lava el pecho con jabón antes y después de cada toma;

• no se tomaron medidas adecuadas para tratar la inflamación del pezón.

La grieta provoca un dolor intenso durante la alimentación. De la grieta puede salir suero y, durante la toma, sangre. Esta lesión mamaria puede convertirse en «puerta de entrada» para infecciones, lo que podría provocar mastitis. Por ello, ante la aparición de una grieta en el pezón, se requiere tratamiento inmediato.

Para el tratamiento se aplican las mismas recomendaciones que en caso de inflamación del pezón. Para acelerar la cicatrización de la grieta, sirve cualquier pomada para heridas que no tenga olor fuerte. La pomada se aplica durante un período prolongado, suficiente para obtener un efecto seguro. Durante el tratamiento de la grieta, se debe suspender la lactancia del pecho afectado durante 12 horas. Durante este tiempo, el niño se alimenta exclusivamente del pecho sano, vigilando escrupulosamente la corrección del agarre, mientras que el pecho lesionado se ordeña al menos tres veces al día. La leche extraída se utiliza para complementar la alimentación si al niño no le basta con la leche del pecho sano. Tras la curación, es necesario vigilar el agarre correcto a ambas mamas y alternarlas sistemáticamente.

Ingurgitación mamaria

La ingurgitación mamaria suele aparecer al comienzo mismo de la lactancia, aproximadamente entre el día 4 y el 9. En este estado, el pecho aumenta considerablemente de tamaño, se vuelve doloroso y duro, y deja de fluir la leche. A veces, este fenómeno se acompaña de fiebre (superior a 38 °C). Se relaciona con la llegada activa de la leche.

Para superar este estado, es necesario restablecer el flujo de leche. Lo mejor es lograrlo mediante tomas frecuentes y succión prolongada por parte del niño. Pero a veces el niño no puede agarrar bien el pecho ni extraer leche porque la areola se vuelve muy dura. En tal caso, un ligero ordeño previo a la toma ayuda a ablandar la areola y permite al niño agarrar correctamente el pecho y extraer la leche. Si estas medidas no funcionan y el niño sigue sin poder agarrar el pecho, es necesario ordeñar manualmente hasta sentir alivio. Entonces, el bebé podrá tomar el pecho y aliviar el estado de la madre. Si el flujo de leche se organiza correctamente, la ingurgitación desaparece en 24 horas y la fiebre cede espontáneamente.

Para limitar la producción activa de leche, se recomienda a la madre lactante reducir el consumo de líquidos a 1–2 vasos diarios. Si la fiebre persiste más de dos días, es necesario llamar a una consultora de lactancia, quien examinará el pecho en busca de induraciones, ayudará a ordeñarlo correctamente, enseñará a la madre el agarre adecuado y realizará las indicaciones necesarias para superar la ingurgitación.

Lactostasis

Cuando uno de los conductos galactóforos pierde permeabilidad, se dificulta la salida de la leche, la cual se acumula formando una induración denominada lactostasis. La lactostasis consiste en una pequeña induración dolorosa a la palpación. A veces, su aparición se acompaña de enrojecimiento de la piel o fiebre (superior a 38,5 °C). Normalmente, durante los primeros días la induración no se manifiesta ni afecta al bienestar de la mujer.

La causa de la lactostasis puede ser un agarre incorrecto del niño al pecho, una postura incómoda durante la alimentación, tomas poco frecuentes o breves, o el uso de ropa ajustada. Según la experiencia práctica, en mujeres cuyos hijos maman con frecuencia y durante mucho tiempo, las induraciones aparecen muy raramente. No obstante, con relativa frecuencia ocurren casos en que la lactostasis surge sin causa aparente y, con succión activa del niño, desaparece en 1–2 días sin medidas especiales. Esto sucede especialmente a menudo durante la lactancia en el segundo año de vida del niño.

Para tratar la lactostasis, en primer lugar es necesario permitir al niño mamar libremente del pecho afectado. Para hacer el tratamiento más eficaz, antes de la toma conviene ordeñar al máximo el pecho afectado. Esto permite al niño extraer eficazmente la induración. Para facilitar el ordeño, se puede calentar previamente el pecho y masajear el segmento afectado. Tras el ordeño, se pone al niño al pecho afectado.

El tratamiento de la lactostasis es mejor realizarlo bajo la supervisión de una consultora de lactancia. La gravedad de la situación no depende del grado de fiebre o del dolor mamario, sino de la capacidad de la mujer para ordeñarse a pesar del dolor. Precisamente el dolor impide a la madre realizar un ordeño eficaz. Por ello, es preferible recurrir a la ayuda de una especialista, quien resolverá esta complicación en 30 minutos.

Mastitis y absceso mamario

Complicaciones más graves de la lactancia son la mastitis y el absceso mamario. Suelen aparecer en presencia de inflamación, excoriación o grieta en el pezón, o cuando la madre cambia su rutina (por ejemplo, al reincorporarse al trabajo), si está cansada o preocupada y, por tanto, no presta al niño la atención debida ni lo pone al pecho con la frecuencia necesaria. En casos de mastitis o absceso, la mujer debe recibir asistencia de una consultora especializada en lactancia.

Mastitis

La mastitis se produce cuando una infección penetra en el tejido mamario a través de grietas o excoriaciones en el pezón. En la mastitis, el estado general de la mujer empeora, sube la fiebre, y una parte del pecho se vuelve roja, caliente, hinchada y dolorosa al tacto.

El tratamiento de la mastitis debe iniciarse inmediatamente. Esto permite resolver rápidamente la situación y evitar complicaciones. El tratamiento es igual que en la lactostasis. A pesar del cambio en la leche, durante la mastitis se mantiene la lactancia, ya que el tratamiento solo será eficaz si el pecho se vacía regular y completamente —y nadie vacía mejor el pecho que el propio niño. La lactancia ilimitada ayuda a prevenir la mastitis.

Absceso

El absceso mamario suele ser consecuencia de una mastitis no tratada, complicada por infección. En el absceso, se forma una tumoración dolorosa, caliente y brillante en el pecho; al palparla, da la impresión de estar llena de líquido. El absceso también puede formarse sin mastitis previa. En ese caso, la mujer se siente algo mejor y su pecho está más blando.

El tratamiento del absceso consiste en ordeñar regularmente el pecho afectado y administrar un ciclo de antibióticos para eliminar la infección. Durante el absceso, el niño debe continuar alimentándose únicamente del pecho sano.

lunes, 9 de febrero de 2026

Posibilidad de lactancia materna

Posibilidad de lactancia materna

Una mujer puede amamantar a su hijo incluso con una sola glándula mamaria; si tiene dos glándulas mamarias, puede alimentar a gemelos. El 97% de las mujeres pueden amamantar plenamente a su bebé, y solo en el 3% de los casos se observa una verdadera insuficiencia de leche. Sin embargo, esto no significa que dichas madres sean completamente incapaces de amamantar. En caso de insuficiencia real de leche, el niño puede recibir alimentación mixta, obteniendo al menos parcialmente leche materna; además, con una lactancia correctamente organizada, el período de lactancia puede prolongarse hasta los 1,5–3 años. Más aún: mujeres de edad avanzada e incluso mujeres que nunca han dado a luz son capaces de lactar. 

Lamentablemente, muy a menudo las madres abordan incorrectamente la organización de la lactancia materna, lo que les genera la falsa impresión de que su bebé no recibe suficiente leche. Estudios modernos han demostrado convincentemente que la madre siempre tiene suficiente leche para su hijo, pero le falta confianza en este hecho. Si la lactancia está bien organizada y la mujer confía en su necesidad para la salud del niño, podrá amamantar con éxito hasta los plazos fisiológicamente determinados.

Para que la lactancia materna sea exitosa, es necesario:

  • el deseo de la mujer de amamantar;
  • formación en la técnica y práctica de la lactancia, así como solución oportuna de sus problemas;
  • cumplimiento de las reglas fundamentales de la lactancia materna;
  • apoyo por parte de la familia y de madres experimentadas con experiencia positiva en lactancia prolongada (más de un año).

¿Por qué hoy en día las madres rara vez amamantan?

En el siglo XX se perdieron las habilidades de lactancia materna y se rompió la transmisión intergeneracional de la experiencia materna, que antes pasaba de madre a hija. Los partos se trasladaron del hogar familiar a clínicas u hospitales maternos. Los manuales médicos y los programas de formación de personal sanitario se orientaron no a preservar la lactancia, sino a la comodidad del personal médico. Como resultado, la práctica del parto y los momentos iniciales de la lactancia se alejaron significativamente de la norma biológica y se convirtieron en la ejecución mecánica de instrucciones médicas.

El alojamiento separado de madre e hijo tras el parto, la alimentación horaria, la administración de agua a los bebés y otras prácticas ampliamente difundidas conducen a una organización fisiológicamente inadecuada de la lactancia, lo que provoca una disminución de la producción láctea y el cese de la lactancia.

Acciones que suprimen la lactancia materna:

  • Alojamiento separado de madre e hijo;
  • Ausencia de puesta temprana al pecho (dentro de la primera hora tras el nacimiento);
  • Limitación de la frecuencia y duración de las tomas;
  • Alimentación según horario fijo;
  • Administración de líquidos adicionales o fórmulas sustitutivas entre tomas;
  • Comentarios y recomendaciones que hacen dudar a la madre sobre su capacidad para producir la cantidad necesaria de leche;
  • Distribución gratuita de muestras de fórmulas infantiles;
  • Aislamiento de la madre de personas que apoyan la lactancia materna;
  • Uso de chupetes, tetinas y protectores de pezones.

Superación de prácticas perjudiciales

En el mundo actual ha crecido la comprensión de la importancia de la lactancia materna. Sin embargo, muchos profesionales sanitarios aún no entienden cómo ayudar adecuadamente a las madres. Con frecuencia, dirigen sus esfuerzos a suprimir el deseo de amamantar y actúan como especialistas en la supresión de la lactancia. Podríamos atribuir esto a los programas de las facultades de medicina, y no a los propios profesionales, si no fuera por numerosos estudios que demuestran el daño significativo que la alimentación artificial causa a la salud de las futuras generaciones —información que debería ser conocida por los profesionales médicos. No obstante, los médicos muestran mayor interés comercial que compromiso con la salud infantil, ya que reciben beneficios económicos de las empresas fabricantes de fórmulas por promover sus productos. Por tanto, no podemos afirmar que la drástica reducción del porcentaje de madres lactantes en el mundo se deba únicamente a errores en los manuales médicos; lamentablemente, también es resultado de los esfuerzos personales de pediatras que transfieren sistemáticamente a los bebés a la alimentación artificial.

A finales del siglo XX se intentó superar esta práctica médica perjudicial mediante la iniciativa de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) titulada «Hospital Amigo de los Niños». Este programa promovió diez principios o «Diez pasos hacia una lactancia materna exitosa».

Los Diez Pasos de la OMS/UNICEF para una lactancia materna exitosa

Todo establecimiento sanitario que brinde servicios de atención prenatal, parto y cuidado del recién nacido debe:

  1. Aplicar estrictamente las políticas de lactancia materna y comunicarlas regularmente al personal sanitario y a las parturientas.
  2. Capacitar al personal sanitario en las habilidades necesarias para implementar dichas políticas.
  3. Informar a todas las mujeres embarazadas sobre las ventajas y la técnica de la lactancia materna.
  4. Ayudar a las madres a iniciar la lactancia dentro de la primera media hora tras el parto.
  5. Enseñar a las madres cómo amamantar y cómo mantener la lactancia, incluso si están temporalmente separadas de sus hijos.
  6. No administrar al recién nacido ningún alimento o bebida distinto de la leche materna, salvo por razones médicas justificadas.
  7. Practicar el alojamiento conjunto las 24 horas del día, manteniendo a madre e hijo en la misma habitación.
  8. Fomentar la lactancia a demanda del bebé, no según horario fijo.
  9. No dar a los lactantes dispositivos que imiten el pecho materno (chupetes, tetinas, etc.).
  10. Promover la creación de grupos de apoyo a la lactancia y derivar a las madres a ellos tras el alta hospitalaria.

Estas normas prevén el fomento de grupos comunitarios de apoyo a la lactancia materna, capaces de brindar asistencia a las madres lactantes y resolver prácticamente los problemas globales relacionados con la prevalencia de la alimentación artificial.

Grupo comunitario de apoyo a la lactancia materna

La experiencia internacional en la creación de grupos de apoyo materno en torno a la lactancia se describe en el libro de F. Savage King Ayudar a las madres a amamantar, publicado por la OMS en 1995 como documento oficial.

Cuando varias madres lactantes viven cerca unas de otras, pueden surgir intereses comunes para formar un grupo de apoyo mutuo. Estos grupos de apoyo directo entre madres pueden tener el mayor impacto en ayudar a continuar la lactancia más allá de las primeras semanas posteriores al parto, e incluso pueden resultar más eficaces que la intervención del personal sanitario.

Las madres del grupo, junto con sus bebés, se reúnen regularmente cada una a cuatro semanas, a veces en el domicilio de alguna de ellas. Debe haber una o varias madres «líderes» con información precisa sobre lactancia. El objetivo principal de estas reuniones es el intercambio de experiencias: sensaciones maternas, momentos placenteros de lactancia, dificultades enfrentadas y estrategias para superarlas. Así, las madres comprenden que actúan correctamente, comparten habilidades y sienten orgullo colectivo.

En cada reunión puede proponerse un tema para discusión, por ejemplo: «Ventajas de la lactancia materna» o «Superación de dificultades». La líder no debe dar una conferencia ni hablar extensamente, sino ofrecer una breve introducción y luego animar a las demás a compartir sus experiencias y reflexiones. Debe corregir información errónea y proponer soluciones concretas, ayudando al grupo a mantener la confianza en lugar de limitarse a quejas.

Estas reuniones ofrecen:

  • contacto social para madres «aisladas»;
  • una fuente de apoyo que refuerza la convicción de la mujer sobre la importancia de amamantar y reduce su ansiedad.

Además, las madres aprenden:

  • a amamantar de forma cómoda y eficaz (por ejemplo, corrigiendo la postura);
  • aspectos prácticos útiles, como amamantar de noche o en público sin llamar la atención;
  • información científica actualizada sobre el funcionamiento de su cuerpo y el crecimiento del bebé.

El apoyo mutuo no se limita a las reuniones: pueden visitarse en casa ante problemas, indecisiones, preocupaciones o estados de ánimo bajos. En algunos lugares, se comunican telefónicamente y también ayudan a madres ajenas al grupo que necesitan apoyo.

Los miembros del grupo deben formarse autónomamente en lactancia. Necesitan material actualizado —libros, folletos— que puedan llevar a casa. Es decir, deben contar con fuentes fiables de información y consulta.

Estos grupos deben mantener contacto con otros grupos de apoyo más experimentados.

Consultora de lactancia materna

Además de los grupos de apoyo, existen organizaciones comunitarias especializadas en asesoramiento profesional en lactancia. Organizaciones internacionales como La Liga de la Leche brindan ayuda mediante consultas presenciales, incluso a domicilio. La Liga de la Leche realiza una labor comunitaria muy amplia y tiene representaciones en 60 países. Sus consultoras son mujeres especialmente capacitadas, con experiencia personal exitosa en lactancia y que no son personal sanitario. Se considera fundamental que la consultora no sea médica en ejercicio, pues el enfoque del personal sanitario y el de una madre experimentada difieren radicalmente: mientras el primero tiende a suprimir la lactancia, la segunda busca transmitir experiencia positiva y brindar apoyo emocional.

Estas organizaciones pueden ofrecer apoyo metodológico a los grupos de apoyo materno y elevar su nivel de conocimientos. Consultoras experimentadas capacitan y certifican a madres de estos grupos. La práctica ha demostrado la gran eficacia de estas organizaciones y grupos en el fomento de la lactancia. Esta modalidad contribuyó significativamente a aumentar la prevalencia de la lactancia en los países que implementaron el programa OMS/UNICEF (cerrado en 2002).